jueves, 23 de junio de 2016

Patrimonio edilicio del Zoológico Porteño: Pabellones, pagodas y templos

El Zoo porteño ostenta un importante patrimonio edilicio que se espera que sea conservado y restaurado en esta nueva etapa. Aquí un repaso de cuáles son sus principales edificios, y la historia de algunos de ellos.

Si hay un espacio de la Ciudad de Buenos Aires que atraviesa la historia de todos los porteños, ese el Zoológico. Quién no tiene una foto frente al Pabellón de los gorilas, la Pagoda de los elefantes o la Casa de los Osos. En esta nieva etapa, en la que el predio será reconvertido en un Ecoparque, se anunció que sus antiguos edificios serán incorporados a este nuevo proyecto. Vale la pena repasar su historia.

Durante una primera etapa, que se desarrolló a lo largo de la primera gestión del zoológico, entre 1888 y 1904, se construyeron sitios donde predominaba la intención de remitir al visitante al lugar de origen de cada animal. Dentro de este período, pueden mencionarse la casa de los osos, el templo hindú de las cebras, el pabellón de los loros y el de los leones.

Fue durante la gestión de Clemente Onelli, entre 1904 y 1924, que la arquitectura se volcó al estilo clásico, donde se hicieron el Templo de Vesta, el pabellón de la música, la antigua estación y la condorera.

Casa de osos
Este edificio fue construido siguiendo los principios neogóticos, un estilo que replica la arquitectura que se construyó en Europa durante un tramo de la Edad Media. Las ventanas ojivales (que terminan en punta) es un elemento emblemático de esto.



Pabellón de la jirafa
La construcción donde reside el animal más alto del establecimiento está inspirada en el arte musulmán, mientras que los capiteles de las columnas están están ornamentados con plumas, hojas de papiro y coronas de pavo real.



Pagoda
La morada actual de los osos panda (antiguamente correspondía a los elefantes) se refiere a la idea de una pagoda, un tipo de edificio religioso (generalmente budista) que se encuentra en numerosos países asiáticos, entre ellos China, Vietnam, Tailandia y Corea.



Pabellón de los loros
Fue donada por el gobierno español, y se inspira en el estilo morisco, que fue practicado en numerosas partes de España (entre ellos Granada, Valencia y Aragón) durante los años posteriores a la conversión al catolicismo de los Reyes Católicos de España en 1502.


Templo de Vesta
Fue diseñado en base a un templo dedicado a Hercúles, dentro del Foro Boario, en roma, y originalmente fue concebido como un sitio de lactancia, donde las madres pudieran amamantar a sus niños mientras paseaban por el parque.



El Jardín Zoológico de Buenos Aires está ubicado el establecimiento donde Juan Manuel de Rosas construyó una casa imponente, la cual contaba con numerosos animales que le regalaban con los cuales entretenía a las visitas: yaguaretés, guanacos, ñandúes y monos.

Con el tiempo se convirtió en residencia presidencial. Y cuando en 1852 Rosas fue derrotado en la batalla de Caseros, el lugar quedó abandonado por 20 años. Con la creación del Parque 3 de Febrero, en 1888, se inauguró el Jardín Zoológico, con una construcción donde el gusto por lo oriental fue determinante: la casa de los osos, los templos hindúes de cebúes y elefantes y los pabellones de los loros y los leones cuentan con esta impronta. Con más de 3 millones de visitantes por año, es uno de los más visitados del mundo.

ARQ Clarín

martes, 10 de mayo de 2016

Palacio Biol: El rescate de un palacio veneciano escondido en la zona de Congreso

El Palacio Biol se inauguró en 1927 sobre Rivadavia al 1700; en los 40, Eva Perón tuvo allí su despacho; tras años de deterioro, se restauraron murales, escaleras y cielorrasos; hay visitas guiadas

Luego de décadas de saqueos y abandono, expertos en patrimonio rescataron un lujoso y poco conocido edificio de estilo veneciano situado frente a la plaza Congreso: el Palacio Biol, ex sede del Instituto Biológico Argentino y que también alojó el despacho de Eva Perón en los años 40. La valiosa construcción, donde hoy funciona la Auditoría General de la Nación, se destaca sobre la avenida Rivadavia al 1700 por su imponente campanario y su reloj, creados en 1927 con la intención de copiar la Torre del Moro de la plaza San Marcos de Venecia.

Gracias a un equipo de especialistas argentinos, que trabajó con el asesoramiento del Centro Il Restauro di Roma y de la Universidad Torcuato Di Tella, la puesta valor en de este "palacio vertical" de 10 pisos logró el premio a la mejor intervención en obras localizadas en el casco histórico de Buenos Aires, otorgado por la Sociedad Central de Arquitectos. Se recuperaron escaleras revestidas en mármol botticino, murales, pilastras, cielorrasos con detalles de dorado a la hoja, tallas de querubines en bronce, farolas, óleos, pisos de madera originales y toda una construcción que llama la atención por sus terminaciones, un diseño del milanés Atilio Locati.

"Cuando comenzamos con las tareas fue como encontrarnos con un animal herido. Durante años el edificio se había deteriorado, se habían perdido parte de los recubrimientos exteriores e interiores, se había arruinado el mobiliario, había pinturas valiosas tapadas y hasta piezas originales desaparecidas", dijo el arquitecto Pablo Ramírez, a cargo de la obra, que incluyó en primer lugar el rastreo de archivos y planos históricos, algunos de los cuales habían sido deliberadamente escondidos. El objetivo de su equipo era replicar o restaurar las piezas originales, realizadas en estilo neorrenacentista por reconocidos maestros artesanos italianos vitralistas, estucadores, carpinteros, herreros y marmoleros.

Si bien el Palacio Biol fue creado para la investigación y elaboración de fármacos nacionales, en 1948 lo expropió el Estado para convertirlo en sede del Instituto Nacional de Previsión Social. Según algunos historiadores, muchas de las tareas del instituto eran atendidas personalmente por Eva Perón en el Salón de Acuerdos del primer piso. Con posterioridad, en el edificio funcionaron la AFIP, la DGI y la Anses. Finalmente, en 1997 fue destinado a la Auditoría General de la Nación, organismo que lanzó un plan integral de renovación y restauración.


Luego de casi dos décadas de trabajos, demorados por problemas que incluyeron la estafa de un contratista y el robo de 20 cajas de vitrales originales, los arquitectos lograron finalmente que el edificio recuperara la mayor parte de sus características palaciegas. Entre las obras de arte recuperadas se destacan Marouflage, el cielorraso de la entrada, del muralista Nazareno Orlandi; El árbol de la vida, del reconocido Salvino Tofanari, pintado en el balcón del primer piso con la leyenda Labor Omnia Vincit (el trabajo todo lo vence), que había sido tapado bajo varias capas de pintura, y Los querubines de bronce, de Michele Vedan.

Pero lo que caracteriza al edificio es el imponente conjunto escultórico que lo remata en lo alto: pesa más de cuatro toneladas y tiene dos grandes figuras de bronce y hierro de 3,5 metros. Son dos hombres que parecen estar a punto de golpear una campana, colocada sobre un reloj de 2,5 metros de diámetro con un mecanismo formado por un contrapeso de 500 kilos que, por un pozo de aire, atraviesa el edificio hasta el sótano. Fue colocado allí luego de que un veneciano amigo de Locati le sugirió rematar su obra con un campanario similar al de su ciudad (ver aparte).

"El conjunto, inspirado en la Torre del Moro de la plaza San Marcos, forma un trío con el Palacio Legislativo, que ilustraría la Basílica de San Marcos, y con la Confitería del Molino, que imitaría al Campanile de Venecia", explicó Ramírez. La abandonada confitería y el Congreso son inmuebles emblemáticos de la ciudad, como el Biol, que en 2014 recibió el nombre del ex presidente Raúl Alfonsín.

En los años 30, los primeros tres pisos del palacio se destinaban al Instituto Biológico Argentino, y los demás, a departamentos en alquiler. Al subir en los restaurados ascensores Otis originales, se observa el contraste entre ambos sectores y entre las dos partes en las que se dividía cada piso: en uno, vivía una familia pudiente, y en el otro, cuatro familias de menores recursos.

Los interesados en recorrer este valioso edificio escondido en la zona de Congreso pueden escribir a cultura@agn.gov.ar
Virginia Mejía - PARA LA NACION
Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk

jueves, 28 de abril de 2016

Velódromo Municipal: Luego de 23 años de abandono harán un parque para deportes y recreación

Fue una estructura portentosa, con capacidad para 15.000 espectadores, con una pista de primer nivel internacional. Pero como tantas otras cosas en la Ciudad, cayó en el olvido, el abandono y la ruina. Ya irrecuperable, el año pasado fue parcialmente demolida. Y hoy busca una nueva razón de ser. El Gobierno porteño convertirá lo que queda del viejo Velódromo Municipal en un parque público con pistas de skate, canchas de hockey y básquet, circuitos aeróbicos y zonas verdes. Así, el terreno, ubicado en la avenida Belisario Roldán, entre Figueroa Alcorta y las vías del ferrocarril Mitre, quedará integrado al resto de los bosques de Palermo y podrá volver a ser aprovechado, tras más de dos décadas de decadencia.

Las obras comenzarán el mes que viene. El Ministerio de Ambiente y Espacio Público firmó ayer un convenio con la marca de zapatillas Vans, que construirá y mantendrá un skate park en la vieja pista en desuso. Será un circuito profesional y apto para competencias internacionales, al que se podrá acceder gratuitamente. También habrá otra pista para principiantes.

En tanto, la Ciudad firmará convenios de padrinazgo para el resto de las instalaciones, entre las que habrá una cancha de hockey sobre césped y otra sobre patines, una cancha de cemento para jugar al básquet, una pista para hacer pruebas acrobáticas con bicicletas y un circuito aeróbico con postas para ejercicios. Además, el Ministerio construirá senderos peatonales, una red vial con circulación restringida y estacionamientos, canteros y zonas verdes, más una nueva instalación de bombas para desagotar la pista en caso de lluvias.

Por otra parte, debajo de la nueva estructura de la hoya de skate habrá lugar para oficinas, que podrían ser aprovechadas en el marco de los Juegos Olímpicos para la Juventud que se desarrollarán en 2018. También habrá bancos, cestos, bicicleteros, iluminación y otros elementos de mobiliario urbano. La idea es no agregar más cemento del existente sino recuperar esos espacios y agregar vegetación.

Este nuevo parque verde y recreativo, que ocupará las cinco hectáreas del predio, tendrá tres accesos, uno por Belisario Roldán y dos desde Figueroa Alcorta. “A través de esta obra vamos a transformar el espacio con áreas de esparcimiento para que los vecinos de todas las edades puedan aprovecharlo. El skate park será un espacio seguro para los jóvenes y sus familias”, aseguró el ministro de Espacio Público, Eduardo Macchiavelli.

El Velódromo estuvo abandonado durante los últimos 23 años, al punto tal que un informe técnico del Centro Argentino de Ingenieros demostró que sus tribunas corrían riesgo de derrumbe. La pista estaba inutilizable, y hasta habían crecido árboles donde antes corrían los ciclistas. Hubo numerosas iniciativas, desde privatizarlo hasta convertirlo en un estadio de tenis o un lugar para recitales, pero ninguno prosperó. Así, se fue convirtiendo en un lugar oscuro, sucio e inseguro.

Como era más caro restaurarlo que tirarlo abajo, en 2013 la Legislatura porteña tuvo que autorizar que lo desmantelaran, ya que hasta ese momento no se lo podía tocar porque era Monumento Histórico. El lunes 3 de agosto del año pasado comenzó la demolición, que demoró cerca de tres meses y costó unos $ 6,5 millones.

Pablo Novillo / Clarin

domingo, 24 de abril de 2016

Crean el primer mapa del patrimonio porteño

Se creó el primer mapa del patrimonio porteño. El mismo tiene como ejes la arquitectura, monumentos, arte, tango y fileteado  y fue realizado por la Asociación Art Nouveau Buenos Aires (AANBA), junto a otras entidades.

Se trata de una guía con más de 200 edificaciones de diversos estilos, escenarios de historias de compadritos y fileteadores, entre otras expresiones locales, que se encuentran, más o menos escondidas, en todos los barrios de Capital.

La propuesta contó con el respaldo de Cutura de la Ciudad, Turismo de Nación, la Federación de Comercio a Industria de la Ciudad (FECOBA), la Embajada de Francia y el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, e incluye 18 circuitos para visitar.

“En centros comerciales barriales, seleccionamos, junto con entidades locales, las más representativas edificaciones y atractivos de cada zona”, explicó Willy Pastrana, presidente de AANBA, en la presentación del mapa, según indica el diario Clarín.

Hay espacios poco conocidos, como las casas art nouveau registradas por AANBA. “Y atractivos característicos de cada lugar”, agregaron.

Los recorridos propuestos por esta iniciativa van desde San Telmo hasta Flores, pasando por la avenida Entre Ríos y el tour sobre el escritor Leoppoldo “Marechal: Balvanera al sudoeste”, entre otros. “Esperamos que la gente acerque otras propuestas a través de las redes sociales de AANBA y la web”, agregó Pastrana.

El mapa se distribuirá desde la semana que viene en oficinas de turismo de Ciudad y Nación, edificios emblemáticos –Teatro Colón, Palacio Barolo y Galería Güemes–, FECOBA e entidades barriales. Pero, en tanto, con videos, se puede ver en el sitio de internet www.buenosairesmap.org

nueva-ciudad.com.ar

viernes, 22 de abril de 2016

Mercado del Plata, 90 años de historia de un emblema porteño

Estaba en el predio donde se encuentra actualmente el Edificio del Plata. Fue parte fundamental de la vida comercial y social de la Ciudad hasta mediados del siglo XX.



"Edificio del Plata", el nombre de la construcción que fuera la sede del Gobierno porteño y que ayer compró el Banco Hipotecario, fue heredado de su predecesor, el Mercado del Plata que funcionó en ese lote ubicado entre las calles Sarmiento, (antes Cuyo), Teniente General Juan Domingo Perón, (antes Cangallo), Carlos Pellegrini, (antes Artes y Pasaje Carabelas) desde 1856 hasta 1947.


Fueron 90 años de historia que invitan a recordar la "tipología del mercado", un programa arquitectónico que fue uno de los escenarios principales donde se construyó gran parte la vida social y cultural de los porteños.

El Mercado del Plata fue en sí mismo un edificio emblema que marcó el cambio de una época en una ciudad que se densificaba vertiginosamente a mediados del SXIX.

Hasta antes de 1856, año de su construcción, el abastecimiento de alimentos de la Ciudad se hacia en el Mercado del Centro (1823), ubicado en el predio ubicado en las calles Alsina, Perú, Moreno y Chacabuco donde habian estado los antiguos cuarteles que ocupaban los Granaderos. Aprovechando las construcciones existentes, el edificio resultó en un modelo tipológico válido como programa arquitectónico aún hoy en día.


Con la idea de crear una red de espacios para el abastecimiento de la Ciudad, más higiénicos y organizados que los mercados al aire libre en las plazas, se aprobó la creación de un mercado en la Plaza de las Artes, que quedó a cargo de la sociedad formada y presidida por Esteban Adrogué. Se lo llamó Mercado Nuevo y en 1859 pasó a ser Mercado del Plata. El proyecto y dirección pertenecía al ingeniero Carlos Enrique Pellegrini, con Pedro Benoit como proyectista, y Enrique Hunt para la construcción.

El terreno (el mismo del Edificio del Plata), tenía 120 metros por su calle principal y 50 metros de fondo. El edificio tenía “…..un partido compacto totalmente techado por un sistema de falsas bóvedas semicilíndricas de acero y vidrio que permitían la iluminación central…..”. En cuanto a su conformación arquitectónica el Mercado del Plata respondía a un esquema de puestos alineados por calles perpendiculares al lado mayor del lote y paralelas entre si, conectadas por una calle central.

Para medidados del siglo XIX, la Municipalidad poseía solo tres mercados:  del Centro, del Plata y de Comercio (en la plaza Dorrego). Los dos últimos construidos por empresarios particulares sobre plazas públicas y que quedaron en manos de la Municipalidad vencidos sus contratos en 1881 y 1877, respectivamente. En 1862 se estableció la prohibición de construir mercados de abasto en plazas públicas y así empezaron a crecer los mercados paticulares en diferentes barrios de la Ciudad. Desde la intendencia de Torcuato de Alvear se buscó modificar y mejorar el sistema de abastecimeinto para evitar el abuso de  los particulares. Se pensó en expropiar las iniciativas privadas pero no se logró. El del Comercio fue reemplazado por la Mercado de San Telmo.

Con el tiempo, el Mercado del Plata, empezó a tener problemas de funcionamiento. Los vecinos se quejaban de las carretas que ocupaban el espacio público trayendo mercadería. Juan Buschiazzo, en 1882, cuando el mercado pasaba a manos municipales, realiza una reforma. La memoria descriptiva está detallada en los anales de la Sociedad Científica Argentina, que explica las modificaciones a realizarse, “……hánse demolido todos los muros que impedían la circulación del aire, sustituyéndolos por vigas de fierro…..”.

En 1912 se pensó en reemplazarlo por un edificio de catorce pisos y unirlo con la red de subterráneos.  La idea no prosperó y bastantes años después, en 1947, cuando todo el entorno que acompañó al mercado había desaparecido, se procedió a su demolición. Habían pasado 90 años.

La Municipalidad impulsó la construcción de un nuevo edificio destinado a oficinas de la Municipalidad de Buenos Aires en los pisos altos y mercado en la planta baja. La obras comenzaron pero se paralizaron completamente en 1954, y luego se prolongó hasta 1961. El nuevo Mercado del Plata fue inaugurado definitivamente el 23 de diciembre de 1962, por el Intendente Alberto Prebisch. Fue tal el retaso de la obra que Mercado terminó desapareciendo al poco tiempo, como otras mercados de la Ciudad, que dejaron de existir en la segunda mitad del SXX, víctimas de un progreso que trajo nuevas formas de comercialización.

Por Cayetana Mercé - cmerce@clarin.com