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viernes, 5 de agosto de 2016

La calle de Buenos Aires en la que enterraron a cientos de soldados ingleses

Fueron sepultados tras la segunda invasión inglesa en lo que en ese entonces era la huerta del Convento de Santo Domingo

Cientos de soldados británicos y argentinos fueron enterrados al término de la segunda invasión inglesa, en 1807, bajo lo que hoy es el Pasaje 5 de julio, que en ese entonces era la huerta del Convento de Santo Domingo.

Tras sitiar Buenos Aires, el 5 julio de 1807 miles de soldados ingleses marcharon en 12 columnas desde la Plaza Miserere hacia el fuerte. La estrategia fue un fiasco y la heroica resistencia cívico-militar no tardó en imponerse. El Convento de Santo Domingo fue el último lugar en el que se atrincheraron las tropas británicas.

El convento fue tomado y la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario fue saqueada. El templo todavía alberga unas banderas británicas que el capitán Santiago de Liniers y Brémont le había dado a los dominicos tras la primera invasión, en 1806.

Con Liniers al mando, los defensores de la ciudad ocuparon la casa de Francisco de Telechea, en Defensa y Moreno, desde donde dispararon hacia la única torre que en ese momento tenía la iglesia, en el lado este.

En la torre todavía se pueden ver una serie de tachas de madera que fueron colocadas en los agujeros que dejaron los cañonazos. Las pusieron en 1836 para preservar el campanario y recordar la histórica defensa de la ciudad.

Pese a que les habían ocupado el convento y la iglesia, los dominicos generosamente donaron su huerta para que enterraran los cuerpos de los soldados ingleses y buena parte de los argentinos muertos en combate. Siempre se habló de entre 2.700 y 3 mil cuerpos, pero la cifra sería menor.

La huerta fue expropiada en 1822 tras la reforma eclesiástica de Bernardino Rivadavia, entonces ministro de Gobierno de Martín Rodríguez. Por allí levantaron un pasaje, que primero se llamó Sarandí y luego fue rebautizado con la fecha en que se frenó la avanzada inglesa.

Aunque muchos creen que los cuerpos todavía siguen allí, los restos fueron removidos y trasladados a varios cementerios durante la construcción del pasaje, que dividió al convento en dos.

La basílica alberga otro pasaje importante de la historia argentina: en el atrio de la Iglesia está la tumba de Manuel Belgrano, depositado el 20 de junio de 1920 en una sencilla losa que llevaba la inscripción "Aquí yace el general Belgrano".

El mausoleo fue levantado 83 años después, a metros de la avenida Belgrano. La base está hecha con mármol de Carrara y las estatuas que están a los costados simbolizan el pensamiento y la acción, respectivamente.

La cinta que tiene uno de los cuatro ángeles que sostienen el féretro dice "Studis Provehendis", que en latín significa "proveedor de estudios". La frase alude a las cuatro escuelas que se construyeron con los 40 mil pesos con los que Belgrano fue recompensado por sus victorias militares.

 Crédito: Nicolas Stulberg / Infobae

jueves, 23 de junio de 2016

Patrimonio edilicio del Zoológico Porteño: Pabellones, pagodas y templos

El Zoo porteño ostenta un importante patrimonio edilicio que se espera que sea conservado y restaurado en esta nueva etapa. Aquí un repaso de cuáles son sus principales edificios, y la historia de algunos de ellos.

Si hay un espacio de la Ciudad de Buenos Aires que atraviesa la historia de todos los porteños, ese el Zoológico. Quién no tiene una foto frente al Pabellón de los gorilas, la Pagoda de los elefantes o la Casa de los Osos. En esta nieva etapa, en la que el predio será reconvertido en un Ecoparque, se anunció que sus antiguos edificios serán incorporados a este nuevo proyecto. Vale la pena repasar su historia.

Durante una primera etapa, que se desarrolló a lo largo de la primera gestión del zoológico, entre 1888 y 1904, se construyeron sitios donde predominaba la intención de remitir al visitante al lugar de origen de cada animal. Dentro de este período, pueden mencionarse la casa de los osos, el templo hindú de las cebras, el pabellón de los loros y el de los leones.

Fue durante la gestión de Clemente Onelli, entre 1904 y 1924, que la arquitectura se volcó al estilo clásico, donde se hicieron el Templo de Vesta, el pabellón de la música, la antigua estación y la condorera.

Casa de osos
Este edificio fue construido siguiendo los principios neogóticos, un estilo que replica la arquitectura que se construyó en Europa durante un tramo de la Edad Media. Las ventanas ojivales (que terminan en punta) es un elemento emblemático de esto.



Pabellón de la jirafa
La construcción donde reside el animal más alto del establecimiento está inspirada en el arte musulmán, mientras que los capiteles de las columnas están están ornamentados con plumas, hojas de papiro y coronas de pavo real.



Pagoda
La morada actual de los osos panda (antiguamente correspondía a los elefantes) se refiere a la idea de una pagoda, un tipo de edificio religioso (generalmente budista) que se encuentra en numerosos países asiáticos, entre ellos China, Vietnam, Tailandia y Corea.



Pabellón de los loros
Fue donada por el gobierno español, y se inspira en el estilo morisco, que fue practicado en numerosas partes de España (entre ellos Granada, Valencia y Aragón) durante los años posteriores a la conversión al catolicismo de los Reyes Católicos de España en 1502.


Templo de Vesta
Fue diseñado en base a un templo dedicado a Hercúles, dentro del Foro Boario, en roma, y originalmente fue concebido como un sitio de lactancia, donde las madres pudieran amamantar a sus niños mientras paseaban por el parque.



El Jardín Zoológico de Buenos Aires está ubicado el establecimiento donde Juan Manuel de Rosas construyó una casa imponente, la cual contaba con numerosos animales que le regalaban con los cuales entretenía a las visitas: yaguaretés, guanacos, ñandúes y monos.

Con el tiempo se convirtió en residencia presidencial. Y cuando en 1852 Rosas fue derrotado en la batalla de Caseros, el lugar quedó abandonado por 20 años. Con la creación del Parque 3 de Febrero, en 1888, se inauguró el Jardín Zoológico, con una construcción donde el gusto por lo oriental fue determinante: la casa de los osos, los templos hindúes de cebúes y elefantes y los pabellones de los loros y los leones cuentan con esta impronta. Con más de 3 millones de visitantes por año, es uno de los más visitados del mundo.

ARQ Clarín

martes, 10 de mayo de 2016

Palacio Biol: El rescate de un palacio veneciano escondido en la zona de Congreso

El Palacio Biol se inauguró en 1927 sobre Rivadavia al 1700; en los 40, Eva Perón tuvo allí su despacho; tras años de deterioro, se restauraron murales, escaleras y cielorrasos; hay visitas guiadas

Luego de décadas de saqueos y abandono, expertos en patrimonio rescataron un lujoso y poco conocido edificio de estilo veneciano situado frente a la plaza Congreso: el Palacio Biol, ex sede del Instituto Biológico Argentino y que también alojó el despacho de Eva Perón en los años 40. La valiosa construcción, donde hoy funciona la Auditoría General de la Nación, se destaca sobre la avenida Rivadavia al 1700 por su imponente campanario y su reloj, creados en 1927 con la intención de copiar la Torre del Moro de la plaza San Marcos de Venecia.

Gracias a un equipo de especialistas argentinos, que trabajó con el asesoramiento del Centro Il Restauro di Roma y de la Universidad Torcuato Di Tella, la puesta valor en de este "palacio vertical" de 10 pisos logró el premio a la mejor intervención en obras localizadas en el casco histórico de Buenos Aires, otorgado por la Sociedad Central de Arquitectos. Se recuperaron escaleras revestidas en mármol botticino, murales, pilastras, cielorrasos con detalles de dorado a la hoja, tallas de querubines en bronce, farolas, óleos, pisos de madera originales y toda una construcción que llama la atención por sus terminaciones, un diseño del milanés Atilio Locati.

"Cuando comenzamos con las tareas fue como encontrarnos con un animal herido. Durante años el edificio se había deteriorado, se habían perdido parte de los recubrimientos exteriores e interiores, se había arruinado el mobiliario, había pinturas valiosas tapadas y hasta piezas originales desaparecidas", dijo el arquitecto Pablo Ramírez, a cargo de la obra, que incluyó en primer lugar el rastreo de archivos y planos históricos, algunos de los cuales habían sido deliberadamente escondidos. El objetivo de su equipo era replicar o restaurar las piezas originales, realizadas en estilo neorrenacentista por reconocidos maestros artesanos italianos vitralistas, estucadores, carpinteros, herreros y marmoleros.

Si bien el Palacio Biol fue creado para la investigación y elaboración de fármacos nacionales, en 1948 lo expropió el Estado para convertirlo en sede del Instituto Nacional de Previsión Social. Según algunos historiadores, muchas de las tareas del instituto eran atendidas personalmente por Eva Perón en el Salón de Acuerdos del primer piso. Con posterioridad, en el edificio funcionaron la AFIP, la DGI y la Anses. Finalmente, en 1997 fue destinado a la Auditoría General de la Nación, organismo que lanzó un plan integral de renovación y restauración.


Luego de casi dos décadas de trabajos, demorados por problemas que incluyeron la estafa de un contratista y el robo de 20 cajas de vitrales originales, los arquitectos lograron finalmente que el edificio recuperara la mayor parte de sus características palaciegas. Entre las obras de arte recuperadas se destacan Marouflage, el cielorraso de la entrada, del muralista Nazareno Orlandi; El árbol de la vida, del reconocido Salvino Tofanari, pintado en el balcón del primer piso con la leyenda Labor Omnia Vincit (el trabajo todo lo vence), que había sido tapado bajo varias capas de pintura, y Los querubines de bronce, de Michele Vedan.

Pero lo que caracteriza al edificio es el imponente conjunto escultórico que lo remata en lo alto: pesa más de cuatro toneladas y tiene dos grandes figuras de bronce y hierro de 3,5 metros. Son dos hombres que parecen estar a punto de golpear una campana, colocada sobre un reloj de 2,5 metros de diámetro con un mecanismo formado por un contrapeso de 500 kilos que, por un pozo de aire, atraviesa el edificio hasta el sótano. Fue colocado allí luego de que un veneciano amigo de Locati le sugirió rematar su obra con un campanario similar al de su ciudad (ver aparte).

"El conjunto, inspirado en la Torre del Moro de la plaza San Marcos, forma un trío con el Palacio Legislativo, que ilustraría la Basílica de San Marcos, y con la Confitería del Molino, que imitaría al Campanile de Venecia", explicó Ramírez. La abandonada confitería y el Congreso son inmuebles emblemáticos de la ciudad, como el Biol, que en 2014 recibió el nombre del ex presidente Raúl Alfonsín.

En los años 30, los primeros tres pisos del palacio se destinaban al Instituto Biológico Argentino, y los demás, a departamentos en alquiler. Al subir en los restaurados ascensores Otis originales, se observa el contraste entre ambos sectores y entre las dos partes en las que se dividía cada piso: en uno, vivía una familia pudiente, y en el otro, cuatro familias de menores recursos.

Los interesados en recorrer este valioso edificio escondido en la zona de Congreso pueden escribir a cultura@agn.gov.ar
Virginia Mejía - PARA LA NACION
Foto: LA NACION / Ricardo Pristupluk

jueves, 28 de abril de 2016

Velódromo Municipal: Luego de 23 años de abandono harán un parque para deportes y recreación

Fue una estructura portentosa, con capacidad para 15.000 espectadores, con una pista de primer nivel internacional. Pero como tantas otras cosas en la Ciudad, cayó en el olvido, el abandono y la ruina. Ya irrecuperable, el año pasado fue parcialmente demolida. Y hoy busca una nueva razón de ser. El Gobierno porteño convertirá lo que queda del viejo Velódromo Municipal en un parque público con pistas de skate, canchas de hockey y básquet, circuitos aeróbicos y zonas verdes. Así, el terreno, ubicado en la avenida Belisario Roldán, entre Figueroa Alcorta y las vías del ferrocarril Mitre, quedará integrado al resto de los bosques de Palermo y podrá volver a ser aprovechado, tras más de dos décadas de decadencia.

Las obras comenzarán el mes que viene. El Ministerio de Ambiente y Espacio Público firmó ayer un convenio con la marca de zapatillas Vans, que construirá y mantendrá un skate park en la vieja pista en desuso. Será un circuito profesional y apto para competencias internacionales, al que se podrá acceder gratuitamente. También habrá otra pista para principiantes.

En tanto, la Ciudad firmará convenios de padrinazgo para el resto de las instalaciones, entre las que habrá una cancha de hockey sobre césped y otra sobre patines, una cancha de cemento para jugar al básquet, una pista para hacer pruebas acrobáticas con bicicletas y un circuito aeróbico con postas para ejercicios. Además, el Ministerio construirá senderos peatonales, una red vial con circulación restringida y estacionamientos, canteros y zonas verdes, más una nueva instalación de bombas para desagotar la pista en caso de lluvias.

Por otra parte, debajo de la nueva estructura de la hoya de skate habrá lugar para oficinas, que podrían ser aprovechadas en el marco de los Juegos Olímpicos para la Juventud que se desarrollarán en 2018. También habrá bancos, cestos, bicicleteros, iluminación y otros elementos de mobiliario urbano. La idea es no agregar más cemento del existente sino recuperar esos espacios y agregar vegetación.

Este nuevo parque verde y recreativo, que ocupará las cinco hectáreas del predio, tendrá tres accesos, uno por Belisario Roldán y dos desde Figueroa Alcorta. “A través de esta obra vamos a transformar el espacio con áreas de esparcimiento para que los vecinos de todas las edades puedan aprovecharlo. El skate park será un espacio seguro para los jóvenes y sus familias”, aseguró el ministro de Espacio Público, Eduardo Macchiavelli.

El Velódromo estuvo abandonado durante los últimos 23 años, al punto tal que un informe técnico del Centro Argentino de Ingenieros demostró que sus tribunas corrían riesgo de derrumbe. La pista estaba inutilizable, y hasta habían crecido árboles donde antes corrían los ciclistas. Hubo numerosas iniciativas, desde privatizarlo hasta convertirlo en un estadio de tenis o un lugar para recitales, pero ninguno prosperó. Así, se fue convirtiendo en un lugar oscuro, sucio e inseguro.

Como era más caro restaurarlo que tirarlo abajo, en 2013 la Legislatura porteña tuvo que autorizar que lo desmantelaran, ya que hasta ese momento no se lo podía tocar porque era Monumento Histórico. El lunes 3 de agosto del año pasado comenzó la demolición, que demoró cerca de tres meses y costó unos $ 6,5 millones.

Pablo Novillo / Clarin

domingo, 24 de abril de 2016

Crean el primer mapa del patrimonio porteño

Se creó el primer mapa del patrimonio porteño. El mismo tiene como ejes la arquitectura, monumentos, arte, tango y fileteado  y fue realizado por la Asociación Art Nouveau Buenos Aires (AANBA), junto a otras entidades.

Se trata de una guía con más de 200 edificaciones de diversos estilos, escenarios de historias de compadritos y fileteadores, entre otras expresiones locales, que se encuentran, más o menos escondidas, en todos los barrios de Capital.

La propuesta contó con el respaldo de Cutura de la Ciudad, Turismo de Nación, la Federación de Comercio a Industria de la Ciudad (FECOBA), la Embajada de Francia y el Consejo Profesional de Arquitectura y Urbanismo, e incluye 18 circuitos para visitar.

“En centros comerciales barriales, seleccionamos, junto con entidades locales, las más representativas edificaciones y atractivos de cada zona”, explicó Willy Pastrana, presidente de AANBA, en la presentación del mapa, según indica el diario Clarín.

Hay espacios poco conocidos, como las casas art nouveau registradas por AANBA. “Y atractivos característicos de cada lugar”, agregaron.

Los recorridos propuestos por esta iniciativa van desde San Telmo hasta Flores, pasando por la avenida Entre Ríos y el tour sobre el escritor Leoppoldo “Marechal: Balvanera al sudoeste”, entre otros. “Esperamos que la gente acerque otras propuestas a través de las redes sociales de AANBA y la web”, agregó Pastrana.

El mapa se distribuirá desde la semana que viene en oficinas de turismo de Ciudad y Nación, edificios emblemáticos –Teatro Colón, Palacio Barolo y Galería Güemes–, FECOBA e entidades barriales. Pero, en tanto, con videos, se puede ver en el sitio de internet www.buenosairesmap.org

nueva-ciudad.com.ar

viernes, 22 de abril de 2016

Mercado del Plata, 90 años de historia de un emblema porteño

Estaba en el predio donde se encuentra actualmente el Edificio del Plata. Fue parte fundamental de la vida comercial y social de la Ciudad hasta mediados del siglo XX.



"Edificio del Plata", el nombre de la construcción que fuera la sede del Gobierno porteño y que ayer compró el Banco Hipotecario, fue heredado de su predecesor, el Mercado del Plata que funcionó en ese lote ubicado entre las calles Sarmiento, (antes Cuyo), Teniente General Juan Domingo Perón, (antes Cangallo), Carlos Pellegrini, (antes Artes y Pasaje Carabelas) desde 1856 hasta 1947.


Fueron 90 años de historia que invitan a recordar la "tipología del mercado", un programa arquitectónico que fue uno de los escenarios principales donde se construyó gran parte la vida social y cultural de los porteños.

El Mercado del Plata fue en sí mismo un edificio emblema que marcó el cambio de una época en una ciudad que se densificaba vertiginosamente a mediados del SXIX.

Hasta antes de 1856, año de su construcción, el abastecimiento de alimentos de la Ciudad se hacia en el Mercado del Centro (1823), ubicado en el predio ubicado en las calles Alsina, Perú, Moreno y Chacabuco donde habian estado los antiguos cuarteles que ocupaban los Granaderos. Aprovechando las construcciones existentes, el edificio resultó en un modelo tipológico válido como programa arquitectónico aún hoy en día.


Con la idea de crear una red de espacios para el abastecimiento de la Ciudad, más higiénicos y organizados que los mercados al aire libre en las plazas, se aprobó la creación de un mercado en la Plaza de las Artes, que quedó a cargo de la sociedad formada y presidida por Esteban Adrogué. Se lo llamó Mercado Nuevo y en 1859 pasó a ser Mercado del Plata. El proyecto y dirección pertenecía al ingeniero Carlos Enrique Pellegrini, con Pedro Benoit como proyectista, y Enrique Hunt para la construcción.

El terreno (el mismo del Edificio del Plata), tenía 120 metros por su calle principal y 50 metros de fondo. El edificio tenía “…..un partido compacto totalmente techado por un sistema de falsas bóvedas semicilíndricas de acero y vidrio que permitían la iluminación central…..”. En cuanto a su conformación arquitectónica el Mercado del Plata respondía a un esquema de puestos alineados por calles perpendiculares al lado mayor del lote y paralelas entre si, conectadas por una calle central.

Para medidados del siglo XIX, la Municipalidad poseía solo tres mercados:  del Centro, del Plata y de Comercio (en la plaza Dorrego). Los dos últimos construidos por empresarios particulares sobre plazas públicas y que quedaron en manos de la Municipalidad vencidos sus contratos en 1881 y 1877, respectivamente. En 1862 se estableció la prohibición de construir mercados de abasto en plazas públicas y así empezaron a crecer los mercados paticulares en diferentes barrios de la Ciudad. Desde la intendencia de Torcuato de Alvear se buscó modificar y mejorar el sistema de abastecimeinto para evitar el abuso de  los particulares. Se pensó en expropiar las iniciativas privadas pero no se logró. El del Comercio fue reemplazado por la Mercado de San Telmo.

Con el tiempo, el Mercado del Plata, empezó a tener problemas de funcionamiento. Los vecinos se quejaban de las carretas que ocupaban el espacio público trayendo mercadería. Juan Buschiazzo, en 1882, cuando el mercado pasaba a manos municipales, realiza una reforma. La memoria descriptiva está detallada en los anales de la Sociedad Científica Argentina, que explica las modificaciones a realizarse, “……hánse demolido todos los muros que impedían la circulación del aire, sustituyéndolos por vigas de fierro…..”.

En 1912 se pensó en reemplazarlo por un edificio de catorce pisos y unirlo con la red de subterráneos.  La idea no prosperó y bastantes años después, en 1947, cuando todo el entorno que acompañó al mercado había desaparecido, se procedió a su demolición. Habían pasado 90 años.

La Municipalidad impulsó la construcción de un nuevo edificio destinado a oficinas de la Municipalidad de Buenos Aires en los pisos altos y mercado en la planta baja. La obras comenzaron pero se paralizaron completamente en 1954, y luego se prolongó hasta 1961. El nuevo Mercado del Plata fue inaugurado definitivamente el 23 de diciembre de 1962, por el Intendente Alberto Prebisch. Fue tal el retaso de la obra que Mercado terminó desapareciendo al poco tiempo, como otras mercados de la Ciudad, que dejaron de existir en la segunda mitad del SXX, víctimas de un progreso que trajo nuevas formas de comercialización.

Por Cayetana Mercé - cmerce@clarin.com

jueves, 21 de abril de 2016

"La Boyera" es patrimonio de la Ciudad y se incorpora al parque tres de Febrero

La Legislatura porteña apoyó la ley que incorpora al Distrito Ärea de Protección Histórica -APH Parque 3 de Febrero- del Código de Planeamiento Urbano, el predio correspondiente a la construcción denominada "La Boyera" que se encuentra en la intersección de la calle Chonino y la prolongación de la avenida Casares.

Se trata de un particular conjunto construido aproximadamente en el año 1880, consistente en establos y dependencias complementarias, dedicadas a la guarda de los bueyes utilizados para los trabajos de mantenimiento del Parque. Está formada por una "torre" de ladrillo a la vista de base octogonal de aproximadamente cuatro metros de altura y otros tantos de diámetro que, antiguamente, soportaba un tanque de agua metálico. Situada en un patio de adoquines, la rodea una construcción con techos de bovedilla y ventanas enrejadas. En este lugar, se encontraban los boxes y comederos de los animales. El conjunto presenta un muro perimetral de ladrillos, con dos portones de acceso desde una calle sin salida que permiten el ingreso al patio.

El edificio posee valor arquitectónico por su diseño y construcción, así como valor histórico debido a su origen y función primigenia. Por estas razones fue declarado en el año 2008 sitio de interés histórico, integrante del Patrimonio Cultural de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (PCCABA) y catalogado con Nivel de Protección Estructural en los términos del Artículo 10.3.3 del CPU por Ley N° 2748.

El proyecto impulsado por el diputado  Pablo Bergel alcanzó aprobación inicial en la sesión del 3 de diciembre de 2015.

Buenos Aires SOS www.buenosairessos.com.ar

viernes, 15 de abril de 2016

La importancia patrimonial del gran Cine Pueyrredón

Se autorizó la demolición del legendario cine ubicado en Rivadavia al 6800, para convertirlo en un shopping con salas de cine y estacionamiento. Esta decisión ha generado un cruce de opiniones entre los vecinos.

La demolición del antiguo Cine Pueyrredón es, sin duda, un tema que generó mucha polémica en el barrio. El edificio forma parte del patrimonio histórico del barrio desde que fue inaugurado en 1873, y su transformación en un shopping implicaría un “atentado” a ese patrimonio. Sin embargo, entre los vecinos de Flores, la opinión está dividida en dos polos; a favor y en contra de la construcción de un centro comercial.

Por un lado, seguros de su opinión, los que están a favor de la demolición del edificio aseguran que ya era hora de que se tire abajo el edificio, ayudando a “limpiar la cuadra”. Afirman también que actualmente, el viejo Cine Pueyrredón solo sirve para “juntar roña y ratas” desde que quedó totalmente abandonado en 2009. No faltan aquellas personas que asocian la decisión de hacer desaparecer el antiguo cine, con la manera de gestionar del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires y su ideología (incluso lo asocian con la actual gestión gubernamental de Mauricio Macri, ya que fue quién le heredó el mando de la Ciudad a Horacio Rodríguez Larreta). De más está aclarar que el eje de la cuestión es otro. Incluso hay comentarios realmente sorprendentes de algunos vecinos que entre la ironía y la sinceridad, afirman que la instalación de un shopping con salas de cine, comercios y estacionamiento, ayudará a Flores a estar “a la altura de Caballito”. Sin palabras.

En el otro lado de la discusión están los vecinos que fervientemente defienden al edificio y toda su carga histórica. Ellos aseguran, con razón, que este establecimiento forma parte del patrimonio histórico-cultural del barrio y que su demolición implicaría corromper la historia de Flores. De hecho, este cine está muy ligado a las historia personales de muchos de los vecinos. Por eso, piden que esas obras, sean de re acondicionamiento y no de “destrucción”. Proponen que el espacio vuelva a funcionar, como en sus orígenes, para el entretenimiento de las personas con salas de cine y/o teatro. Aunque también, hay propuestas tales como hacer del edificio un espacio que esté relacionado con el arte, o que se instale allí un centro cultural en homenaje al Cine Pueyrredón.

De todas maneras, se tenga la postura que se tenga, es innegable que el edificio de Rivadavia al 6800, es uno de los tantos edificios históricos que hacen al barrio de Flores. Como la Basílica de San José, el Teatro de Flores u otros tantos establecimientos, el Cine Pueyrredón forma parte del patrimonio socio-cultural de la zona. Este cine junto con los demás que había en el barrio, no solo que conformaban el principal punto de entretenimiento para muchas familias, sino que, con el correr del tiempo, se convirtieron en pilares de la identidad de Flores. Es por eso que es necesario tomar conciencia sobre la importancia de la conservación de este monumental edificio. El Cine Pueyrredón le pertenece al barrio, y por ende nos pertenece a todos los vecinos.

Un lugar único
El Cine Pueyrredón, fue inaugurado en 1873, abriendo sus puertas como sala teatral. Allí se dieron alguno de los espectáculos más emblemáticos de aquellos años. Además, Flores era uno de los pocos barrios que se unía directamente con la Plaza de Mayo gracias a una línea de tranvía, por lo que la zona reunía a una gran cantidad de gente que asistía a dichos espectáculos.

Años más tarde, en 1912, este edificio fue remodelado y comenzó a funcionar como cine. Fue

Un año después, el lugar fue declarado sitio de interés cultural por la Legislatura Porteña. Por este mismo motivo se colocó una placa en el exterior del edificio, donde se destaca su valor simbólico e identitario para el barrio.

Aún así, recientemente se aprobó un proyecto para demoler el lugar y convertirlo en un centro comercial. Dicho proyecto presenta una amenaza a la importancia de este lugar para la identidad y el patrimonio cultural de Flores.
con la incorporación de las grandes pantallas que este emblemático lugar llegó a su apogeo. Junto con otros cines como el Coliseo, el Continental o el Minerva, el gran Cine Pueyrredón era uno de los mayores centros de entretenimiento del barrio, juntando a grandes y chicos. Pero en 1989, las salas de cines cerraron sus puertas definitivamente, dando lugar a una agencia hípica, la cual funcionó hasta 2009, dejando al edificio abandonado.

Escribe Nicolás Tatasciore / Flores de Papel

martes, 29 de marzo de 2016

Cierra la confitería La Ideal, para su puesta en valor


De fondo suena una milonga. Cinco parejas bailan en el centro del salón principal de la confitería Ideal. Hay quienes saben qué pasos corresponde hacer. Otras personas tienen su mirada clavada en el suelo para no pisar a su compañero. Mientras en el microcentro los oficinistas corren de un lado a otro, los visitantes del histórico bar disfrutan de un momento de ocio bien porteño. Tienen que aprovechar el tiempo: pasado mañana será el último día en el que el local estará abierto al público ya que comenzarán los trabajos para que el edificio "vuelva a brillar", según anunció la tradicional confitería a través de un comunicado.

"Se trata de una puesta en valor del edificio en su totalidad pero, desde ya, no se va a tocar la esencia del lugar, eso que lo distingue desde 1912", aclara una y otra vez Fabián Norese, a cargo de la operatividad de la confitería. Aunque no precisó detalles sobre las obras que se harán en el emblemático bar de Suipacha 384, el encargado contó que se pulirán las placas de bronce que decoran los dos salones y se arreglarán las luminarias y los apliques, entre otros trabajos.

El jueves será un día especial tanto para los clientes como para los trabajadores de la confitería. Cuando finalice esa jornada, el aire de tango que se respira en el imponente local se tomará un descanso. Gregorio Meza es uno de los mozos con mayor antigüedad en la Ideal. Después de 23 años allí, dice: "Es como mi casa". Confiesa que siente un poco de nostalgia porque no habrá actividades en el bar durante un tiempo -no se precisó cuánto durarán los trabajos para la puesta en valor-, "pero será un volver a nacer", asegura.

Detrás de Gregorio, en el salón de la planta baja, hay ocho mesas ocupadas. Las personas casi no hablan entre sí. No hay murmullo. Sólo se escucha una milonga y las miradas apuntan al centro de la pista donde, entre los adultos, un niño con la camiseta de Boca intenta bailar con un allegado. También hay un mozo que tiene tomada a una mujer por la cintura y parece ser todo un experto en danza. La confitería está a poco más de 100 metros del Obelisco. Es un día hábil en pleno microcentro porteño, pero la realidad dentro del bar es otra.

Farah es una de las espectadoras. Cada vez que viaja desde los Estados Unidos no pierde la oportunidad para poner en práctica los movimientos de tango que aprendió en su país. "Es un lugar muy amistoso", dice en inglés, mientras acompaña la música con un leve movimiento de su pie derecho, que lleva un zapato especial de baile bien brilloso. "Es el mejor lugar en el que tuve la chance de bailar aquí, en Argentina", enfatiza, emocionada.

La puesta en valor de la Ideal tuvo sus primeros pasos en 2015, cuando se decidió restaurar el histórico escenario de "Orquesta de Señoritas" que está ubicado en una especie de sobrepiso en la planta baja de la confitería. Agrupaciones femeninas como Sciammarella Tango, China Cruel y Cuarteto de Señoritas participaron de su reinauguración.

Más de 100 años de historia


La Confitería Ideal funciona desde 1912 en un edificio de dos plantas y fue fundada por Don Manuel Rosendo Fernández, un comerciante oriundo de Galicia. Los materiales para decorar el local provienen directamente desde Europa: arañas francesas, sillones de Bohemia, el mármol para las escaleras y, entre lo más destacable del bar, se encuentra la boiserie de roble de Eslavonia tallada por artesanos que engalana gran parte del lugar. La "Flor de Lis" no sólo forma parte de la identidad del local, sino que se encuentra en cada punto de la decoración: está en los cielorrasos, paredes y hasta en las vitrinas.

Sólo en la planta baja de la confitería hay 14 imponentes arañas. En la antesala, dentro de una vitrina, se expone la guitarra original de Carlos Gardel, aquella que utilizara para la filmación de la película El día que me quieras, en 1935. El espacio cuenta con viejos espejos y dos pianos que sobrevivieron al paso del tiempo.

Entre sus visitantes ilustres se pueden mencionar: Jorge Luis Borges, Adolfo Bioy Casares, Luis Sandrini, Juan Domingo Perón, Evita y Joan Manuel Serrat. También pasaron por allí Maurice Chevallier, María Félix y Robert Duvall, Yoko Ono, la cantante islandesa Björk y más recientemente Charlie Watts, baterista de los Rolling Stones.

Valeria Musse / LA NACION

domingo, 27 de marzo de 2016

Parque Avellaneda: la última estancia porteña

El Parque Nicolás Avellaneda cumple 102 años (fue inaugurado el 28 de marzo de 1914). Un siglo de vida que se nutre de historias de progreso, ascenso social, soledad, abandono y solidaridad. Las leyendas también son parte de esa historia: algunos vecinos del barrio aseguran haber visto las bocas de acceso a túneles que atravesarían el parque, alimentando un mito urbano que aún no pudo ser comprobado.

Actualmente, el Parque pertenece al Ministerio de Ambiente y Espacio Público de la Ciudad, está ubicado al suroeste de la ciudad de Buenos Aires y delimitado por la Av. Directorio, Lacarra, La calle Monte y Florentino Ameghino, en el corazón del barrio que lleva su nombre. Cuenta con más de 30 hectáreas con un rico patrimonio cultural, natural e histórico. Allí se encuentra la Casona de los Olivera (hoy centro cultural barrial), que fue casco de la Chacra de los Remedios. Su nombre tiene origen en el año 1727, cuando Buenos Aires fue asediada por una epidemia de tifus devastadora durante la cual se proclamó a Nuestra Señora de los Remedios como Patrona Menor de la Ciudad y se levantó un oratorio dentro de la chacra. Por entonces, la propiedad ocupaba unas 1.200 hectáreas que se extendían desde el arroyo Maldonado hasta el Riachuelo y desde las actuales avenida Lacarra hasta Escalada. Durante el siglo XVIII, la propiedad llegó a manos de la Hermandad de la Santa Caridad que utilizaba el predio como quinta de verano para las niñas huérfanas.

En 1828, el predio fue adquirido por Domingo Olivera para explotarlo con fines agrícolas, actividad que desarrolló por casi 100 años. La familia Olivera transformó la propiedad que fuera usada como colegio de niñas en una residencia señorial. A comienzos del siglo XX, la "Chacra de los Olivera" tenía ejemplares de especies arbóreas que habían sido traídas de Europa. Por entonces, y en el marco de las políticas higienicistas de la época, el gobierno tenía especial interés en mantener espacios verdes en los barrios que se iban desarrollando. Así fue como la Municipalidad de Buenos Aires le ofreció a los herederos de Olivera comprar parte de sus tierras para destinarlas a un parque público. El Parque Nicolás Avellaneda es actualmente el segundo espacio verde público de la Ciudad por su extensión, forestación y patrimonio (histórico, social y cultural).

Entre 1960 y 1983 el predio atravesó una etapa de decadencia, fragmentación y abandono, en el que se levantaron rejas sin planificación alguna y, como punto culminante del deterioro, le abrió una herida la traza de la Autopista Perito Moreno que lo atraviesa parcialmente. A fines de los 80's comienza una etapa de recuperación del espacio verde y su patrimonio cuando se funda el CESAV (Centro de Estudios y Actividades Vecinales de Parque Avellaneda) donde los vecinos realizan una gestión asociada y una planificación participativa en conjunto con las autoridades municipales.

La Casona de los Olivera

La antigua Casona de los Olivera adquiere un aspecto señorial a partir de las reformas que en 1870 realizó Carlos Olivera, uno de los primeros doce ingenieros recibidos en el país junto con Eduardo Madero y Luis Huergo. Hoy en día, es el único casco de estancia que se mantiene en pie en la Ciudad de Buenos Aires. La construcción combina elementos característicos de distintas corrientes arquitectónicas: estilo italiano y francés, fundamentalmente.

La Casona que albergó a la familia propietaria de la chacra consta de cuatro volúmenes de tres niveles articulados por un cuerpo central, desarrollados en dos niveles. "Es el testimonio de la arquitectura ecléctica que caracterizó el período de apogeo económico de la clase terrateniente argentina de fin de siglo XIX. La Casona se transformó con la incorporación de elementos italianizantes como logias, columnas, pilastras y ornamentación de la fachada. Además de un volumen con mansarda que responde al estilo francés", detalla la arquitecta Rita Comando en "Relevamiento Patrimonio Rural Parque Avellaneda, FADU-UBA.

El mismo trabajo de investigación describe la construcción en detalle. Los techos con pendiente poseen un rompenieve ornamental que enfatiza la tendencia afrancesada. Las cubiertas originales podían ser de pizarra negra o grisácea, y fueron reemplazados en la última reforma por techos de chapa negra. Los cuatro volúmenes están unidos por uno central, con techo plano, formando terraza interna. La torre hexagonal con bordes ornamentados fue utilizada como mirador y, según testimonios, tenía una veleta. El balcón terraza que rodea perimetralmente parte del edificio fue agregado a principios del siglo XX y exigió la desaparición de dos balcones en el frente principal.

En el interior de la casona, la base de las columnas del hall es circular, con fuste liso y capitales ornamentados con diagramas de hojas y volutas. Las paredes hoy están pintadas de color blanco. Pero en tiempos de la familia Olivera debían estar revestidas con papeles pintados. El piso veneciano data de 1890 aproximadamente: "Seguramente vino a reemplazar uno de baldosas coloradas o de mármol blanco y negro", describe el arquitecto Carlos Moreno. Y amplía: "En 1895, se colocó un piso similar en la Catedral y en 1898 se puso también uno parecido en el edificio La Prensa. Estaba de moda".

El tesoro perdido

¿Hay túneles en Parque Avellaneda? se pregunta el arqueólogo urbano Marcelo Weissel quién junto a un equipo de geofísicos y arqueólogos intentó dar con un supuesto túnel que atravesaría al Parque Avellaneda y que habría comunicado, a mediados del siglo XIX, la Casona de los Olivera con la Villa Ambato (hoy es la Escuela Técnica N°8 "Paula Albarracín de Sarmiento"). Los investigadores se basaron en los testimonios de algunos vecinos del barrio, quienes manifestaron que cuando eran niños habían entrado en el túnel y caminado por algunos metros del corredor subterráneo. Un grupo de especialistas coordinados por Weissel comenzó a estudiar el terreno como paso previo a una posible excavación. Emplearon técnicas de geofísica, la recolección de ladrillos del siglo XVIII y un registro de documentación histórica de OSN. Sin embargo, no pudieron ubicar ningún túnel. Para eso, según el especialista son necesarias algunas excavaciones arqueológicas y el empleo de la técnica de georradar para confirmar la hipótesis


Arte y cultura en el verde

La casona no es la única construcción que alberga este espacio verde. El antiguo Tambo, inaugurado en el año 1913 para la producción de lácteos y el acopio de granos, es actualmente la sede del Centro de Artes Escénicas. Mantiene la fachada y el mismo estilo de la arquitectura rural inglesa con el que fue concebido. En este Centro funcionan varias compañías teatrales y se dictan cursos.

Hay más historia en los ladrillos. El Natatorio, el primero de la Ciudad, data de 1925 y funcionó como tal hasta su cierre en la década del 70. Luego, el edificio fue abandonado y recién en la década del 90, recuperado y restaurado. Ahora, funciona como un espacio de uso compartido por la Escuela Media N°2 DE 13 y el Centro de Producción Cultural, que integra el Complejo Cultural Chacra de los Remedios. Este último coordina los distintos cursos y talleres artísticos que se dictan en el Natatorio.

La naturaleza del Parque es abundante: reúne 120 especies de árboles y unas 36 de arbustos. El eucalipto y el jacarandá son, junto con las tipas y los olmos, las especies más representativas. Es muy probable que Eduardo Olivera, hijo de Domingo Olivera (antiguo propietario de los terrenos del Parque), haya plantado él mismo algunos de los árboles más añosos del Parque. Palomas, cotorras y carpinteros son las especies de aves más comunes que habitan el parque. Además de la calandria, el zorzal, el colorado, el hornero y el benteveo.

También hay un vivero en el sector noroeste del predio, que fue creado en 1917 con el fin de producir los árboles y las flores que ornamentarían los espacios verdes de la ciudad. Actualmente, ocupa 6 hectáreas y sigue cumpliendo esa función.

El parque se puede recorrer a pie, al trote, en bicicleta y en tren. Desde septiembre de 2015 funciona nuevamente el trencito de la alegría, el mismo que había recorrido el Jardín Zoológico y que en 1929 fue trasladado al parque. Realiza una vuelta de 1.600 metros alrededor del parque en un recorrido que dura unos 15 minutos, a una velocidad de 6 kilómetros por hora. El Expreso Alegría funciona los días sábados, de 11 a 13 y de 14 a 17. Durante el recorrido, los pasajeros pueden descubrir los sitios más emblemáticos del parque: la Casona, el Jardín de la Meditación, el Vivero o la calesita.

Por Paula Baldo - pbaldo@clarin.com

Fuentes: Colección cuadernos educativos, Parque Avellaneda (Comisión para la Preservación del Patrimonio Histórico y Cultural de la Ciudad de Buenos Aires); Parque Avellaneda Web

martes, 22 de marzo de 2016

Palacio de las Aguas: una joya porteña que recupera su esplendor

Avanza la obra de restauración del exótico edificio de Balvanera, hoy sede de la empresa AySA y de un museo

El exótico Palacio de las Aguas Corrientes -famoso por su fachada recargada y colorida que tanto llama la atención de quienes transitan por la avenida Córdoba- pronto lucirá como hace 100 años, cuando fue ícono de un país rico, industrial.

En el que ahora es la sede de la empresa estatal Agua y Saneamientos Argentinos (AySA) ya se repararon azulejos, herrerías, mayólicas y carpinterías de cedro traídas en barco desde Europa. Sin embargo, en este edificio declarado Monumento Histórico Nacional aún resta concluir con una de las tareas más delicadas: la reparación y el armado como si fuera un rompecabezas de las 300.000 cerámicas inglesas que le dan aspecto de palacete; sólo algunas fueron recuperadas durante una prueba piloto.

Pero su lujosa apariencia exterior engaña. La construcción, que ocupa una manzana entera en el barrio de Balvanera, esconde dentro un secreto de ingeniería monumental.

Hoy convertido en Museo del Agua, el interior consta de 12 tanques de agua sostenidos por una estructura de 16.000 toneladas de hierro fundido traído de Bélgica, que constituyó una de las obras de ingeniería más importantes del continente.

El Palacio de las Aguas, uno de los íconos de la arquitectura ecléctica en nuestro país, fue creado por arquitectos ingleses, noruegos y belgas en la manzana delimitada por Riobamba, Viamonte, Ayacucho y Córdoba. Consta de 80.000 metros cuadrados cubiertos, distribuidos en tres pisos.
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Fue ideado cuando abundaban epidemias como el cólera, y las autoridades pidieron al arquitecto inglés John Bateman que construyera en la zona alta de la ciudad una obra que fuera símbolo del poder económico industrial del siglo XIX. Los trabajos se desarrollaron entre 1887 y 1894.

Ese año fue inaugurado el Gran Depósito Distribuidor Ingeniero Guillermo Villanueva, desde donde se surtió de agua potable a toda la Capital. Los tanques, soportados por 180 columnas, llegaron a contener 72 millones de litros de agua.

Según los historiadores, la resistencia estructural es tal que durante el terremoto de 1894, olas de 15 centímetros se formaron en los tanques mientras que el edificio se mantuvo intacto.

La cúpula del Palacio
El Plan
Hoy, más de 120 años después, al celebrarse el Día del Agua, las obras de restauración financiadas por AySA están prácticamente concluidas. El ambicioso plan de recuperación progresiva comenzó en 2014, en manos de un equipo de expertos. La empresa estatal no informó la inversión destinada al plan.

En total fueron restauradas más de 57.000 pizarras, 7000 metros cubiertos del techo, 242 puertas y ventanas de madera, 16 farolas escocesas, ocho antiguos vitrales y los mármoles de Carrara que recubren escaleras.

Ahora resta terminar uno de los trabajos más delicados: la reparación una por una de 300.000 piezas de revestimiento terracota del exterior que lo hacen único en su especie por su aspecto exótico.

Son cerámicas inglesas Royal Doulton traídas en barco y que fueron ensambladas como rompecabezas. "Cada pieza fue identificada con un número y una letra correspondiente al plano original. Realizamos una tarea sin precedente en nuestro país con una prueba piloto con químicos sobre un sector de la calle Viamonte. El trabajo fue aprobado y pronto comenzaremos con esta etapa final", aseguró el arquitecto Jorge Tartarini, encargado del proyecto de restauración.

Hasta el momento se repararon mansardas, cúpulas, torretas y la casi totalidad de pizarras negras inglesas del techo que tenían parches provisorios, manchas de alquitrán y de óxido debido a la contaminación. También se renovó la zinguería ornamental, las cubiertas de chapa ondulada del interior, las carpinterías de cedro -que incluyen el magnífico portón sobre la avenida Córdoba más las ventanas con su sistema de guillotina original- y las farolas escocesas Walter Macfarlane. Estas últimas pertenecían a los talleres que tenía la empresa en el actual Museo Nacional de Bellas Artes, lugar en el que funcionaba la Casa de Bombas que filtraba el agua proveniente del río.

Su riqueza patrimonial impulsó que, en 1987, el edificio fuera declarado Monumento Histórico Nacional.

"Entre los trabajos de mayor magnitud encarados figura la reparación de 8 de los 12 vitrales de la planta baja. Fueron diseñados en 1920 por un trabajador de la entonces Obras Sanitarias de la Nación, quien ganó un concurso interno realizado por la empresa", comentó Tartarini, también director del Museo del Agua que incluye, entre otros elementos, un valioso archivo de planos de Buenos Aires y una insólita colección de inodoros del siglo pasado (ver aparte).

Es de destacar que a los vitrales, que contienen el escudo nacional y una antorcha, se les mantuvo su vidrio original por el que se filtra la luz exterior hacia uno de los salones del palacio.

Una historia centenaria

Los hitos que marcaron el devenir del lujoso inmueble de la avenida Córdoba

1887: Comenzó la construcción del edificio, diseñado por John Bateman, Olaf Petrus Boye y Carlos Nyströmer

1894: Se inauguró como Gran Depósito Distribuidor Ingeniero Guillermo Villanueva

1978: Las instalaciones fueron desafectadas del servicio de agua potable

1987: Fue declarado Monumento Histórico Nacional

2014: La empresa AySA lanzó el plan de recuperación progresiva del palacio
Datos útiles para visitas

Ubicación

Al Museo del Agua se accede por Riobamba 750

Horarios

Se puede recorrer de lunes a viernes, de 9 a 13

Visitas guiadas

Los circuitos guiados son lunes, miércoles y viernes, a las 11

Virginia Mejía / PARA LA NACION
Fotos: Ricardo Pristupluk

viernes, 12 de febrero de 2016

Hallan restos que serían del primer asentamiento indígena de la Ciudad de Buenos Aires

En un antiguo bañado del Riachuelo, donde confluyen el autódromo de la ciudad y el parque Ribera Sur, se habrían asentado los primeros pobladores de la ciudad de Buenos Aires. Allí, arqueólogos urbanos comenzaron a desenterrar la historia no conocida de esta metrópoli: restos de vasijas, falanges de pequeños animales y puntas de lanzas podrían ser los vestigios del asentamiento originario porteño prehispánico.

En busca de restos de la primera fundación de Buenos Aires, la del adelantado Pedro de Mendoza, en 1536, expertos de la Universidad del País Vasco (UPV), de la Universidad del Museo Social y de la UBA hallaron restos que indicarían la presencia de una población estable en esa zona del sur de la ciudad, que en aquel momento quedaba a orillas del río, que siglos más tarde fue rectificado.

"Hay indicios prometedores de que aquí hubo una población originaria. Si bien es preciso realizar el análisis cronológico, es la primera vez que hallamos negativos de lo que deben de haber sido los postes en donde se apoyaban las casas", indica Agustín Azkarate Garai-Olaun, director del Grupo de Investigación en Patrimonio Construido de la UPV, y muestra a unos 40 cm de profundidad las marcas que habrían dejado esos sostenes.

El arqueólogo e investigador argentino Ulises Camino también forma parte del equipo. Incluso, a partir de su tesis doctoral sobre el barrio de Flores se eligieron los lugares de excavación. "Encontramos restos de lo que serían vasijas, cerámicas decoradas y restos líticos que habrían sido utilizados como armas. Estas piedras eran de la zona de Tandilia y requerían un gran esfuerzo de traslado. Claramente, es posible pensar que estas armas se fabricaban antes de la introducción del hierro", señala.

Las primeras excavaciones de este proyecto finalizaron el viernes pasado (5/02/2016). Es necesario ahora que todos los restos encontrados sean analizados para determinar en qué momento de la historia fueron utilizados.

Iban Sánchez, de la UPV, explica que podría tratarse de una población querandí. Así los habían llamado los españoles, según la única crónica que existe del viaje de Pedro de Mendoza, escrita por Ulrico Schmidl, un alemán que formó parte de aquella expedición. "Así es como ellos llamaron a uno de los grupos que observaron en su travesía. Querandí significa «los que comían grasa». Lo que no sabemos es cómo se llamaban a sí mismos", asegura.

El proyecto vasco-argentino, del que también forma parte Daniel Schávelzon, director del Centro de Arqueología Urbana (CAU), comenzó a gestarse en 2014. A partir del trabajo de Camino se buscó entre los lugares que exploró Carlos Rusconi a principios del siglo XX.

"El desarrollo de las primeras investigaciones relacionadas con la arqueología fue llevado adelante por parte de aficionados y sociedades de eruditos. En este contexto temprano de la disciplina, Rusconi anunció un descubrimiento en 1926 de dos paraderos indígenas que denominó A y B, sobre las barrancas del río Matanza, en Villa Riachuelo, en la Capital", explica uno de los afiches del proyecto Búsqueda del Sitio de la Fundación de la Primera Buenos Aires.

Animales chicos
"Sobre la base de esos dos puntos, comenzaron las excavaciones explica Camino-, y a lo largo de 2014 se acotaron a estos dos lugares. Ahora tenemos que precisar a qué pertenecen los restos. Estos huesos, por ejemplo, podrían ser de animales chicos: un guanaco o un ciervo de los pantanos; mientras que los más pequeños podrían ser de nutrias o vizcachas."

Cabe recordar que el hallazgo arqueológico más antiguo en el área metropolitana data del siglo XVII, en San Telmo (ver aparte). "No hay restos con mayor antigüedad que los que se hallaron bajo la plaza San Martín. Creemos que estos que hemos encontrado podrían ser cronológicamente anteriores, aunque hay que aguardar los estudios", agrega Camino.

"Estamos muy entusiasmados porque además es una deuda pendiente que hay con los primeros habitantes de estas tierras. Había población antes de que llegaran los españoles. Es una gran oportunidad para que la ciudad de Buenos Aires salde esa deuda a nivel simbólico, una historia que ha sido invisibilizada. Y la metrópoli se habría iniciado aquí, en el Sur", apunta Azkarate Garai-Olaun.

Según los expertos, podría demandar un año determinar fehacientemente el origen de los restos encontrados. Durante ese período, también se planificará el futuro de la excavación, que probablemente tenga una superficie mayor. "Uno de los grandes objetivos de la arqueología en la actualidad es que, además, se socialice. Estamos en un parque público al que asiste mucha gente, especialmente niños. La idea es que puedan ver trabajando a los profesionales y que haya una explicación de los orígenes de la ciudad en la que viven", indica el experto vasco que dirige el proyecto.

Los investigadores se permiten soñar hasta con un centro de interpretación en este reducto del sur de la ciudad, en donde los porteños puedan empezar a conocer sus orígenes.

Laura Rocha / LA NACION

martes, 24 de noviembre de 2015

El Filete Porteño, Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad

El arte decorativo y popular nacido a principios del siglo XX en la ciudad de Buenos Aires, el 'fileteado porteño', fue reconocido por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación y Diversificación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

El anuncio oficial se hará en Namibia a partir del 30 de noviembre, cuando se reúna el Comité Intergubernamental de Salvaguardia del Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO.

Así, el fileteado porteño podrá ser difundido por el mundo y potenciarse como atractivo turístico e instará a Buenos Aires a realizar diversas acciones para continuar desarrollando este arte, como la organización de exposiciones y talleres, la publicación de libros, la creación de inventario y hasta la conformación de un museo público.

Las obras correspondientes a esta técnica incluyen frases ingeniosas, refranes poéticos o aforismos chistosos, emocionales o filosóficos, escritos a veces en lunfardo, y con letras ornamentadas, generalmente góticas o cursivas.

Es la segunda vez que la cultura argentina es reconocida como Patrimonio de la Humanidad, luego del nombramiento del tango en 2009.

El fileteado porteño tuvo su origen en las fábricas de carros. San Telmo, Abasto y Mataderos son barrios con mucha presencia del filete, justamente por la importancia de sus mercados. Luego, el filete pasó de los carros a los camiones, y más tarde a los colectivos, hasta que en 1975 lo prohibieron porque decían que los pasajeros se confundían con tantos colores. Pero las flores, banderas, pájaros, figuras religiosas y rostros de tangueros pintados en colores vivos se mudaron a otros soportes, como los carteles de comercios y las lunetas de los autos.

Al igual que en el tango, no hay un primer artista ni una fecha exacta que permitan determinar con exactitud el inicio de esta práctica, muchos de sus iniciadores formaban parte de las familias de inmigrantes europeos, quienes trayeron consigo algunos elementos artísticos que se combinaron con los del acervo criollo, creando un estilo típicamente argentino.

Los trámites para obtener este reconocimiento comenzaron a ejecutarse hace tres años, pero la presentación formal se realizó en marzo de 2014.

El Federal

martes, 10 de noviembre de 2015

Las calles de Buenos Aires tendrán código QR

La legislatura aprobó una iniciativa para trazar rutas turísticas imprimiendo códigos con información en las vereda porteñas.

Las baldosas de la ciudad de Buenos Aires se transforman para poder ser "leídas" desde un smartphone.

Esta semana, la legislatura porteña aprobó una iniciativa para implementar rutas urbanas con códigos QR. La idea es sumar información en los puntos turísticos de la ciudad.

Con un tamaño de un metro cuadrado, el código QR estará impreso directamente en la vereda y podrá ser escaneado con la cámara de un smartphone. Leyendo el código, el usuario puede acceder a información turística y cultural en varios idiomas.

Uno de los puntos más interesantes de la iniciativa es que el sistema de "baldosas inteligentes" forma un recorrido turístico. Cada sitio lleva al siguiente, convirtiendo al smartphone en un guía interactivo para recorrer los sitios históricos de la ciudad.

“Es un método que combina las nuevas tecnologías, la cultura y el turismo. No solo está destinado a extranjeros, sino también para viajeros del interior de Argentina que visitan nuestra ciudad, la cual integrará, de esta manera, un nuevo elemento de información, característico e innovador, que estará disponible durante las 24 horas”, señaló el diputado Roberto Quattromano, según La Razón.

Las veredas de la ciudad se complementarán, además, con los 42 monumentos y edificios emblemáticos de la Ciudad que ya cuentan con placas de códigos QR que incluyen videos, audios y fotos (ver también: El código QR llega a monumentos y edificios de la Ciudad).

Canal Ar

martes, 3 de noviembre de 2015

Los arroyos invisibles de la Ciudad de Buenos Aires

El Arroyo Maldonado - 1925
Debajo de las calles de Buenos Aires, bajo los asfaltos, baldosas y edificios, corren silenciosos los arroyos porteños. El Maldonado y el Vega hoy son los más famosos. El Medrano, el White, el Ochoa-Elia, el Cildañez y otros esperan subterráneos el momento de demostrar que siguen vivos. “Buenos Aires creció con una actitud de negación de la naturaleza, como si la ciudad fuera una cosa distinta que el campo”, me dice Antonio Elio Brailovsky, escritor y economista especializado en historia ambiental. Me explica que la decisión de entubar los arroyos es coherente con la idea de usarlos como cloacas. Se me ocurre que siempre imaginamos a la Ciudad plana como una mesa, sin relieves, y sin embargo tiene puntos altos y bajos, cuencas que desaguaban en los antiguos arroyos y bajos que siempre se inundaron. La topografía porteña se borró de nuestra memoria, así como también lo hicieron sus arroyos (hoy entubados) y sus zonas inundables. Antes, el valle de inundación del Riachuelo, por caso, tenía nombre y apellido: Los Bañados de Pereyra. Fueron secados a principios del siglo pasado y, el arroyo, entubado.

“El comportamiento de un arroyo entubado es peor que a cielo abierto, porque libre, el curso de agua no tiene obstáculos y entubado sí”, asegura Brailovsky, y agrega que al entubarse desaparece de la vista su zona de desborde natural. “Se hizo para esconder las zonas de riesgo y generar valorización inmobiliaria”, aclara. El famoso arroyo Maldonado, entubado entre el 29 y el 33, fue uno de los límites porteños hasta 1887, cuando se anexaron como barrios los pueblos de Belgrano y Flores. Pero cuando se fundó Buenos Aires por segunda vez, el límite Sur era un pequeño arroyo, el Zanjón de Granados, también conocido como Tercero del Sur. El límite norte era el Zanjón de Matorras (o Tercero del Medio). El Manso corría por donde está la avenida Pueyrredón y fue el límite occidental de la ciudad por mucho tiempo. La geografía era cosa de todos los días.

Buenos Aires esconde muchos arroyos aún. En el Norte, el arroyo White corre bajo las calles Campos Salles y Rubén Darío, en Núñez, y desemboca en la Ciudad Universitaria. Este curso se llamó Cobos y de los Membrillos a principios del siglo XX. Además, cerca de allí corre el arroyo Medrano, bajo las avenidas Ruiz Huidobro y García del Río. En el Sur, el arroyo Ochoa-Elia cursa entubado bajo Nueva Pompeya hasta el Riachuelo. Y otros seis pequeños arroyos hacen lo mismo bajo la La Boca y Barracas.

A fines del siglo XIX, por detrás de la Estación Constitución nacía el arroyo Granados, bajaba por la calle Perú y continuaba por Bolívar, se unía a otros arroyos y terminaba en el Río de la Plata. El Matorras nacía en Independencia y Entre Ríos, formaba una laguna y bajaba por Talcahuano para terminar en otra laguna que se llamaba Zamudio y ocupaba lo que ahora es la Plaza Lavalle, para desembocar luego al Río bajo lo que hoy es el Microcentro. Otro arroyo con lagunas y bañados era el Manso, que nacía de dos lagunas ubicadas en el área de Venezuela y Saavedra, corría por 24 de Noviembre, Corrientes, cruzaba el barrio del Once y salía por Sánchez de Bustamante hasta Palermo.

“Ninguna obra soluciona el problema de las inundaciones definitivamente”, me dice Brailovsky y pienso que habría que aprender a convivir con ellos, cambiar códigos, crear zonas inundables sin viviendas, no hacer garajes subterráneos en áreas de riesgo y estar preparados para cuando la naturaleza reclame su lugar. “En Mar del Plata hay señalización en las zonas inundables, en Chile se educa para los terremotos –insiste Brailovsky–, aquí deberíamos tener estrategias para bajar los riesgos al mínimo”.

Por MIGUEL JURADO - Editor Adjunto Arq Clarin

martes, 29 de septiembre de 2015

Avanza el proceso de expropiación de la tradicional Confitería del Molino

Así lo dispuso a través del decreto 2026/2015, publicado hoy en el Boletín Oficial con la firma de la Presidenta

“Desígnase al Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios como sujeto expropiante del inmueble de la 'Confitería del Molino', ubicado en Avenida Rivadavia 1801/07/15 esquina Avenida Callao”, ordena la normativa en su artículo 1°.

Luego, dispone otorgar, “hasta tanto se complete el procedimiento expropiatorio, el uso del inmueble referido en el artículo 1° a la Comisión Administradora del 'Edificio del Molino'”.

En el texto de la resolución también se instruye al Tribunal de Tasaciones de la Nación “a estimar el justiprecio del inmueble sujeto a expropiación en los términos del artículo 2° de la Ley N° 27.009 y a los efectos previstos en los artículos 10 y 13 de la Ley N° 21.499”.

En ese marco, se faculta al Ministerio de Planificación Federak que conduce Julio De Vido “para que, cumplido el procedimiento expropiatorio, transfiera de forma definitiva y sin cargo el inmueble referido en el artículo 1° al Congreso de la Nación”, y también dicte “los actos administrativos necesarios a los fines del cumplimiento de la inscripción” del edificio.

En los considerandos del decreto publicado hoy se recuerda que mediante la ley 27.009, sancionada el año pasado por el Parlamento, se declaró de utilidad pública, y sujeto a expropiación, por su valor histórico y cultural, al inmueble de la “Confitería del Molino”.

Con este proyecto, el emblemático café de la ciudad de Buenos Aires, inaugurado en el año 1917 y cerrado definitivamente en 1997, pasará a formar parte del patrimonio del Congreso de la Nación y será administrado por una comisión creada para ese fin.

En el edificio funcionará un museo dedicado a la historia del inmueble, un centro cultural, un anexo para actividades legislativas y una confitería concesionada a un privado.

Télam

El Museo Nacional de Bellas Artes con flamante fachada y nuevas salas

Recientemente finalizó un importante plan de obras de restauración del emblemático Museo Nacional de Bellas Artes –MNBA-, devolviéndole a la fachada su flamante color original elegido por el Arq. Alejandro Bustillo. Asimismo se amplió sustancialmente la capacidad de exhibición con la reinauguración de múltiples salas. En este marco y dentro de su programa de responsabilidad social de apoyo al patrimonio cultural y al arte, la firma de pinturas Tersuave participó de los trabajos de puesta en valor, colaborando con el pintado de la envolvente exterior en su totalidad, así como en el mantenimiento de las salas.

El emblemático Museo Nacional de Bellas Artes de la ciudad de Buenos Aires, ubicado en Av. Del Libertador 1473 –CABA-, es uno de los museos más importantes de Latinoamérica, contando con la mayor colección de arte argentino del país. Fue inaugurado en 1896, pero su actual sede data del año 1933, en un edificio de 1870, que funcionaba originalmente como la antigua Casa de Bombas -perteneciente a los establecimientos Recoleta de Obras Sanitarias de la Nación- y que fue remodelado por uno de los arquitectos más relevantes del país, Alejandro Bustillo. Recientemente, se terminó un nuevo plan de obras de puesta en valor del Museo, que abarcó la totalidad de su envolvente exterior, así como también la refuncionalización de 18 salas, ampliando la capacidad de exhibición en un 78%. Dentro de su programa de responsabilidad social, con un fuerte compromiso y apoyo a la cultura y las artes en ciudades de todo el país, la firma de pinturas Tersuave tuvo una importante colaboración en las obras de restauración. Tras grandes trabajos de cateos, donde también participaron especialistas del Área de Patrimonio Edilicio, perteneciente a la Dirección Nacional de Patrimonio y Museos -Ministerio de Cultura de la Nación- y el Instituto Nacional de Tecnología Industrial –INTI-, se establecieron las pautas cromáticas para el pintado de la envolvente exterior del edificio, devolviéndole su color original elegido por Alejandro Bustillo. El color empleado en la fachada es de la carta de la colección Vanguardia de Tersuave, denominado 2197 D – Carrot Cake. Tersuave colaboró además en el mantenimiento de las salas de exhibición, para lo cual aportó sus productos Frentes Impermeabilizante y Lavable Interior, en diversos colores.

Esta acción se suma a un centenar de colaboraciones de puesta en valor en obras como la Casa Curutchet de La Plata del maestro Le Corbusier -actualmente postulada para Patrimonio Mundial de la UNESCO-, y el Centro Cultural Recoleta, así como el patrocinio en eventos ligados a la cultura arquitectónica, como la Bienal Internacional de Arquitectura de Buenos Aires BA15.

miércoles, 9 de septiembre de 2015

Restauran y remodelan el emblemático Palacio Raggio

En el Palacio Raggio, edificio emblemático de estilo academista francés, ubicado en el Casco Histórico de la Ciudad de Buenos Aires, terminaron recientemente los trabajos de restauración y remodelación como edificio de de viviendas y oficinas, según el proyecto del estudio Fernández Prieto y Asociados. En la restauración de sus fachadas exteriores -sobre las calles Moreno y Bolívar-, los patios interiores y las terrazas participó con la colaboración de la firma Tarquini en el asesoramiento técnico y aporte de productos.

Recientemente finalizó un importante plan de obras de restauración del Palacio Raggio, ubicado en la esquina de Moreno y Bolívar, en el barrio de Monserrat. Este edificio patrimonial tiene también una importancia emblemática por su ubicación, en pleno Casco Histórico de la ciudad de Buenos Aires, junto al Colegio Nacional de Buenos Aires y a pocas cuadras de la Plaza de Mayo. Las obras estuvieron a cargo del estudio Fernández Prieto y Asociados y contaron con el apoyo de la firma Tarquini en la asistencia técnica y aporte de productos.

El Palacio Raggio inauguró en 1910 para el Centenario de la Revolución de Mayo, y en su planta baja funcionaron los almacenes de Raggio Hermanos, y en los pisos superiores departamentos de renta. En 2008 comenzaron las obras para devolverle a este edificio su  estado original, dirigidas por el estudio de arquitectura Fernández Prieto y Asociados. Para resolver la restauración de las importantes superficies exteriores sobre las dos calles, así como los patios internos y las terrazas, se convocó a la empresa Tarquini por su amplia experiencia en la restauración del patrimonio edilicio. El laboratorio de la firma Tarquini, en base a una muestra del revestimiento original, desarrolló un color tal que concordara con el entorno y que al mismo tiempo destacara al edificio, siendo uno de los más emblemáticos del Casco Histórico porteño. Para ello, se eligió el producto  Microrrevestimiento Mural Continuo Neo París Color de la firma. La elección del mismo se basó en sus características ideales para restaurar fachadas ejecutadas con revestimientos de piedras naturales, símil piedra París, bloques cementicios de símil piedra o peinados cementicios para frentes. Esta performance tiene como distinción que permite conservar la definición del diseño ornamental, brindar a la superficie el aspecto de piedra natural, poseer alta estabilidad, ser resistente a la intemperie y a los rayos UV e impermeabilizar sin impedir la normal respiración de los muros.







Fotos: gentileza de Tarquini

lunes, 7 de septiembre de 2015

El Pabellón de los Lagos de Palermo, una joya que habitó los Bosques de Palermo

Funcionó entre 1901 y 1929 en donde hoy está el Patio Andaluz del Rosedal. Lo usaban para grandes recepciones.

Era espectacular y estaba en un lugar privilegiado de la Ciudad: los bosques que rodean al Rosedal, en Palermo. Pero su vida útil fue muy limitada porque duró menos de tres décadas: lo inauguraron en 1901 y en 1929 lo demolieron. Se lo conocía como el Pabellón de los Lagos y su imagen lo mostraba con cierto aire oriental, aunque lo había proyectado un arquitecto italiano. Incluso, en la entrada tenía dos mástiles con la media luna típica del Islam que se suele colocar en los minaretes de las mezquitas. Eso solía llamar la atención de los visitantes porque la construcción no tenía ninguna connotación religiosa.

El proyecto del Pabellón de los Lagos lo realizó y desarrolló el arquitecto Roland Le Vacher (también conocido como Roland o Raúl Lavacher) quien, a pesar del sonido francés de su apellido, había nacido en la ciudad de Parma, en la región italiana de Emilia-Romagna. Lo construyeron con una importante estructura de hierro y grandes ventanales de vidrio. Tenía forma de herradura, lo que permitía enmarcar a una espectacular terraza donde, en los días de buen clima, se colocaban mesas y sillas.

El edificio tenía un sector de confitería y otro donde funcionaba un restaurante. El gran salón era punto de reunión de tradicionales familias porteñas y allí solían realizarse eventos sociales y hasta banquetes, muchos con fines solidarios, que organizaban las Damas de Beneficencia. El lugar también fue utilizado muchas veces para agasajos a diplomáticos y visitantes extranjeros. Uno de los que más se recuerda es el de junio de 1902, cuando llegó a Buenos Aires el crucero Atlanta, “un buque moderno de la escuadra norteamericana en el que se admira, sobre todo, la acertada disposición de su poderosa artillería”, según las crónicas de la época.

Esa nave militar estaba al mando del almirante G. W. Summer, quien fue agasajado con distintos actos. Como se le quería mostrar lo mejor de la Ciudad, se organizó una caravana de siete autos en la que hasta participó Julio Argentino Roca, quien estaba desarrollando su segundo mandato presidencial. El recorrido incluyó la visita a zonas de Belgrano y Palermo. Y el almuerzo fue en el salón del Pabellón de los Lagos. Al año siguiente, otra visita de una delegación extranjera también tuvo el mismo lugar como escenario de camaradería. Esa vez fue con un grupo de militares chilenos, delegación que presidía el vicealmirante Jorge Montt, ex presidente de su país y, en ese momento, director general de la Armada.
Aquella visita realizada en mayo de 1903 tenía un motivo especial. El año anterior, la Argentina y Chile habían firmado lo que se conoció como los “Pactos de Mayo”, que pusieron fin a un período de gran tensión entre ambos países y que, en 1901, los puso al borde una guerra. Inclusive, aquella tensión fue la que generó la sanción de la ley de Servicio Militar Obligatorio en nuestro país y la compra de muchas naves militares. Esa visita, que culminó con el almuerzo en el Pabellón, tuvo una recorrida por los barrios de Balvanera, Caballito, Flores y Belgrano, para terminar en Palermo.

El Pabellón de los Lagos fue demolido en 1929. En el año anterior allí había funcionado una colonia de vacaciones para chicos con problemas mentales y un dispensario municipal para atender enfermedades venéreas. Pero ese terreno se necesitaba para instalar el Jardín Español o Patio Andaluz que aún existe. Esa “Glorieta Andaluza” fue donada por el Ayuntamiento de Sevilla “a la gloriosa y opulenta Ciudad de Buenos Aires”, como expresaron los españoles. Igual, en torno al Pabellón quedaron mitos. Algunos afirman que, en 1914, allí actuó el estadounidense Oliver Hardy, el famoso gordo del dúo que luego formaría con Stan Laurel, quien en 1915 también anduvo por aquí. Sin embargo “El Gordo”, quien todavía no conocía a “El Flaco”, actuó en el Pabellón de las Rosas, otra construcción que estaba en Tagle y Avenida del Libertador, también demolida en 1929. Pero esa es otra historia.

Eduardo Parise / Clarin.com

lunes, 25 de mayo de 2015

5 diferencias entre la Ciudad de 1810 y la actual

Un pequeño recorrido por la Buenos Aires de la Revolución de Mayo, 205 años atrás, momento en que se inició el proceso de la independencia

Hace 205 años, Buenos Aires vivió uno de los hechos más trascendentales en su historia. La Revolución de Mayo fue el puntal para lo que luego sería la definitiva independencia.

En aquel entonces, la Ciudad era muy distinta a como la vemos actualmente. Incluso, varios sitios de suma importancia en la historia Nacional desaparecieron.  A continuación, DIARIO POPULAR presenta 5 cambios diferencias entre la ciudad en 1810 y la actual.

CASA ROSADA – FUERTE DE BUENOS AIRES
La construcción del Fuerte de Bs. As. estuvo destinada a defender lo que en ese momento era la ciudad. Por otro lado, se consideraba la sede de las autoridades residentes en la urbe.  Las primeras construcciones datan de 1595 y, finalmente, fue demolido en 1882.

Sobre los restos del fuerte se erigió lo que, actualmente, se conoce como la Casa de Rosada. Si bien no se tenía exactitud sobre el lugar en el que se encontraban los salones del fuerte, la ampliación de la Casa de Gobierno llevó a que se descubrieran distintos elementos históricos de las primeras décadas del 1800.

    Acuarela El Fuerte y la playa baja, de Emeric Essex Vidal (1816).


LA POBLACIÓN
Para tener una idea precisa de lo que era Buenos Aires se puede poner como ejemplo el Estadio Monumental de Núñez y el partido con Boca en la Copa Libertadores. Cuando está lleno, la cancha tiene una capacidad de 60.000 espectadores. En 1810, los habitantes de la ciudad no alcanzaban los 45.000. Es decir, todo Buenos Aires no hubiese podido llenar la cancha de River en su totalidad.  Por otra parte, el último censo, realizado en 2010, arrojó que en la Ciudad viven aproximadamente 2.890.151 habitantes.

LOS CAMBIOS DEL CABILDO
A lo largo de su historia, el Cabildo sufrió diferentes modificaciones. En 1810 el edificio sufrió la demolición de las dos salas más alejadas.  Las construcciones de la Avenida Diagonal Norte y Avenida de Mayo llevaron a que se demolieran dos sectores del sitio histórico. Finalmente, en 1940, volvió a adoptar su forma "colonial" que había sido transformada a lo largo del tiempo.



LOS TERRENOS GANADOS AL RÍO
La zona de Puerto Madero era inexistente en la época colonial.  No sólo por las construcciones que ahora uno observa, sino porque es un terreno que le fue ganado al río con el correr de los años.

Donde ahora está la calle "Ingeniero Huergo" era la zona hasta la que llegaba el Río de la Plata. Todas las construcciones que se hicieron en lo que ahora se conoce como "Puerto Madero" son gracias a terrenos que fueron ganados  con relleno de las tierras.


LA JABONERÍA DE VIEYTES
El sitio fue testigo de largas tertulias independentistas. Nicolás Rodríguez Peña,  Hipólito Vieytes, Manuel Belgrano y otros hombres con aspiraciones de libertad se reunían en diferentes sitios.  Uno de ellos fue, justamente, una casa equipado para hacer "jabones y velas", pero que –en realidad- era una industria que sólo servía de excusa y, en realidad, tenía como valor principal las reuniones de los hombres con mismas aspiraciones.
Con el paso del tiempo, la jabonería fue vendida en subasta judicial en 500 mil pesos a mediados de 1800. Luego, quedó debajo de un edificio a orillas de la Avenida 9 de Julio en las primeras décadas de 1900. Finalmente, con el ensanchamiento de la misma quedó sepultada. Su ubicación aproximada es en la esquina de Avenida 9 de Julio y la Calle México.



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