lunes, 2 de enero de 2012

Hallan el primer Titanosaurio en la Península antártica

Hace 75 millones de años, la Antártida tenía un clima tropical y era habitada por animales terrestres, entre los cuales se encontraban los titanosaurios, el grupo de dinosaurios herbívoros que alcanzaron los tamaños más grandes que hayan existido.

Estas bestias de dimensiones descomunales llegaron a expandirse por todo el mundo a fines del Cretácico. El director de las campañas paleontológicas del IAA, Marcelo Reguero, indicó que “ya se habían datado saurópodos en los demás continentes y con este nuevo descubrimiento sabemos que fueron aún más cosmopolitas que lo que se había demostrado”.

“En cada campaña de verano, estábamos alertas de poder encontrar restos de saurópodos, y la aparición de esta vértebra nos estimula y orienta para las futuras exploraciones, porque ahora sabemos que es posible hallar más restos fósiles y dónde ir a buscarlos”, comentó el investigador del CONICET Rodolfo Coria.

En este sentido, el autor principal del paper publicado en la revista especializada Naturwissenschaften, Ignacio Cerda, agregó que “todo hacía pensar que los saurópodos también habían habitado la Antártida, pero no teníamos la certeza de que sus fósiles se hubieran conservado”.

Así, este hallazgo reafirma un gran interrogante para el mundo científico: ¿cómo llegaron estos inmensos animales terrestres hasta allí?

Antes de la extinción masiva de los dinosaurios, distintas clases de titanosaurios se diseminaron por el globo. Por ello, reconocer qué especie habitó en el actual continente blanco permitirá reconocer si emigraron desde la Patagonia o desde Oceanía.

Sin embargo, hay más de 150 especies de saurópodos reconocidas en el mundo y la vértebra hallada no aporta la suficiente información anatómica para determinar su linaje.

“Hacia la parte media de la cola se atenúan o reducen los rasgos que distinguen a unos saurópodos de otros, por lo que hubiera sido más afortunado encontrar una vértebra de la región dorsal, por ejemplo, o partes de sus miembros anteriores o posteriores”, explicó el paleontólogo Coria, quien hace casi dos décadas participó en la descripción de un saurópodo de gran renombre: el Argentinosaurus.

Existe cierto debate sobre si el Argentinosaurus fue el más grande de todos los dinosaurios conocidos. Al respecto, Coria observó que “el Argentinosaurus poseyó proporciones extremas y las vértebras dorsales más grandes referidas a un saurópodo, pero desconocemos la extensión de su cola y cuello, por lo que no necesariamente fue más grande que otros linajes que también fueron hallados en nuestro país por investigadores argentinos, como el Puertasaurus y el Futalognkosaurus”.

Por los mismos motivos, no es posible asignarle un tamaño preciso al individuo encontrado en la Antártida, del cual se rescató un fragmento de su cola. “Es complicado hacer una estimación de la talla corporal, aunque la vértebra que poseemos es bastante grande tomando como referencia a varios ejemplares de Sudamérica, por lo que su longitud total podría haber rondado los 12 metros o haberlos superado”, evaluó el doctor Ignacio Cerda.

Será importante develar de dónde procedieron los saurópodos, porque, asimismo, esto permitiría saber si la Antártida estuvo unida geográficamente a la Patagonia o a Oceanía en ciertos lapsos a fines del Cretácico.

Por ello, el IAA y el CONICET emprenderán una nueva campaña de verano a mediados de enero próximo, enfocando la pesquisa en la isla James Ross, allí donde apareció la vértebra del primer titanosaurio antártico.

Estos restos aparecieron en la formación Santa Marta, que tiene sedimentos de entre 75 y 80 millones de años de antigüedad. “Esta unidad geológica ha sido para nosotros muy generosa, porque nos ha dado la mayoría de los dinosaurios que se han encontrado en la Antártida”, valoró Marcelo Reguero.

Teorías sobre la llegada de los titanosaurios a la Antártida
Como estos dinosaurios eran terrestres, no hay dudas de que llegaron a pie al continente que hoy es blanco. Una de las posibilidades, según indican los investigadores, es que dicho territorio haya estado unido a América del Sur a fines del Cretácico, como consecuencia del descenso del nivel del mar o alguna alteración geológica.

Una unión geográfica entre la Patagonia y la Península Antártica podría haber ocasionado la dispersión. Sin embargo, también sería posible que los saurópodos se hubieran desplazado desde Australia.

Por el momento, el ejemplar hallado no permite sortear este interrogante, por lo que será el objetivo de las futuras campañas encontrar restos fósiles más informativos.

Además, hay otra hipótesis más llamativa: que se hubiera desarrollado una especie exclusiva de saurópodos en la Antártida. Al respecto, Coria comentó que “sería muy interesante que hubiera existido un linaje específico, propiamente antártico, que hubiera recorrido sus propias líneas evolutivas desde los protosaurópodos”.

Sin embargo, esta conjetura es la menos probable. “El tema es que la Antártida quedó aislada geográficamente luego de la extinción masiva de dinosaurios y tuvo varias conexiones intermitentes con la Patagonia y Australia durante el Cretácico, por lo que me inclino a pensar que los saurópodos antárticos son el producto de una dispersión faunística más que de un propio origen en la Antártida”, comentó el también profesor de la Universidad Nacional de Río Negro.

Fuente: Tomá mate y avivate.
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