martes, 27 de diciembre de 2011

El Conicet y la CNEA proyectan crear un laboratorio subterráneo para estudiar la materia oscura

“El 85% de toda la materia que conforma el universo es desconocida. Está es una materia que interactúa muy poco y por eso es difícil de detectar, pero creemos que podríamos detectarla en un laboratorio subterráneo”. Estas palabras pertenecen al doctor Xavier Bertou quien, además de ser científico del Conicet y de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA), es el principal impulsor del “Proyecto Andes”.

Este ambicioso proyecto pretende construir un laboratorio subterráneo en San Juan, en plena cordillera y a unos 1750 metros de profundidad. Para montarlo, se prevé aprovechar la construcción del túnel vial a través del paso internacional de Agua Negra, un camino de 14 Km. que atravesará la montaña para conectar a San Juan con la localidad chilena de Vicuña.

El laboratorio estaría divido en tres grandes cavernas —en total serían 2.500 metros cuadrados de superficie subterránea—, donde se ubicarían los detectores de partículas. Además, se proyectan construir dos laboratorios de apoyo fuera del túnel, uno en la localidad sanjuanina de Rodeo y el otro en Vicuña (Chile), donde se realizarían la mayor parte de los trabajos de investigación.

El doctor Bertou afirmó que este sería un lugar con características casi únicas ya que —a nivel mundial— sólo existen 12 laboratorios de este tipo, y todos están ubicados en el hemisferio norte.

Pero, ¿por qué es necesario ir tantos metros bajo tierra para investigar estas partículas desconocidas? Para contestar esta pregunta, Bertou explicó que “existe una radiación permanente, llamada radiación cósmica. Esos rayos cósmicos vienen del espacio lejano y nos atraviesan todo el tiempo. Si bien para el ser humano no son muy problemáticos, para los detectores de partículas extremadamente sensibles representan una fuente de señal que interfieren en las mediciones”.

El hecho de ir a mucha profundidad bajo tierra, abre la puerta a distintas líneas de investigación en las más diversas disciplinas y áreas. Una de las más importantes es el “estudio de ciertas partículas subatómicas que pueden atravesar la roca, como los neutrinos y lo que se denomina como “materia oscura”, afirmó el investigador de Conicet.

Según Bertou, “los neutrinos son partículas que se postularon en el plano teórico hace unos 80 años. Pero de las partículas que conocemos, es la que menos entendemos, justamente porque interactúan muy poco. Pueden atravesar la tierra y también el detector, pero es muy difícil detectar algo que atraviesa el detector pero no interactúa. Para poder observarlos, se necesita un detector gigantesco que, a su vez, detecta muchas otras cosas. Entonces, se debe colocar en un lugar muy profundo, bajo una importante protección rocosa, ya que en superficie la interferencia de estas partículas comunes hace imposible las mediciones”.

Además del estudio de los neutrinos, que sólo se podrían detectar y medir en un laboratorio subterráneo como el que propone el proyecto Andes, también se podría comenzar a dilucidar el misterio de la llamada “materia oscura”. “El universo está compuesto por un 70% de “energía oscura” que, en realidad, no sabemos bien qué es –expresó Bertou— y un 30% de materia. Y, a su vez, de esa materia, el 85% tampoco sabemos lo qué es. Entonces, el universo es un 95% de cosas que desconocemos y uno de los principales candidatos para esa materia es algo que podría atravesar roca y que podríamos detectar en un laboratorio subterráneo”.

Proyectan construir un laboratorio subterráneo para estudiar la “materia oscura”Pero el proyecto tiene muchas otras posibilidades. Por un lado, al estar ubicado en zona de mucha actividad sísmica, el Proyecto Andes también propone desarrollar un laboratorio de geofísica subterráneo. Allí se podrían estudiar, por ejemplo, los movimientos terrestres, los terremotos y también hacer mediciones sobre el calor de la Tierra. “También sería una buena oportunidad para unir las redes de sensores sismográficos argentinos y chilenos, y lograr una mejor integración regional de la parte geofísica”, afirmó el investigador.

Por otro lado, también se podrían realizar en un laboratorio subterráneo investigaciones relacionadas con el envejecimiento de las células. “En principio, se dice que esas partículas nos atraviesan y no nos hacen nada, pero en realidad no lo sabemos. Y, a lo mejor, podrían tener algo que ver con el envejecimiento celular. Y entonces, se podrían comparar poblaciones de gusanos, dentro y fuera del laboratorio, para ver los efectos de estas partículas en las células de ADN. Todos estos son estudios que se podrían hacer en un laboratorio subterráneo, pero nunca en el exterior porque los rayos cósmicos inferirían en los ensayos”, explicó.

El proyecto Andes cuenta con la participación de científicos de Argentina, Brasil, Chile y México, y ha recibido el apoyo de colegas estadounidenses y europeos, quienes están interesados en “hacer mediciones complementarias a las que se están realizando en laboratorios similares del hemisferio norte”, agregó Bertou.

Con respecto a los costos del proyecto, el investigador afirmó que construir este laboratorio costará entre 15 y 20 millones de dólares, “el equivalente al 2% del costo de la obra civil del túnel de Agua Negra”. Mientras que la adecuación científica y los laboratorios de apoyo exterior sumarían unos 4 ó 5 millones de dólares más, “que serían pagados entre todos los países participantes”, concluyó el físico.

Télam
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