jueves, 24 de febrero de 2011

Crean un robot para mejorar genéticamente la Soja y hacerla resistente a la sequía

Un robot que busca las plantas de soja más aptas para resistir la sequía fue desarrollado y patentado por 14 grupos de investigadores de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay que forman un proyecto de biotecnología de Mercosur y Unión Europea, informó hoy el ingeniero agrónomo Atilio Castagnaro.

“Pretendíamos que la caracterización de fenotipos y la búsqueda de genes más tolerantes a la sequía y más eficientes en el uso del agua, que es el recurso más importante en la agricultura, nos permitiera que la soja pudiera ser cultivada en ambientes de menor pluviometría que hoy son improductivos”, dijo Castagnaro.

De ese modo, quedarían libres “algunos espacios que hoy ocupa la soja para cultivos que requieran más agua”, explicó Castagnaro, quien se desempeña en la tucumana Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, desde donde se expandió la soja en la década de 1970, y coordina el proyecto de la Cadena Oleaginosa de Biotecsur (BiotecSojaSur).

La plataforma automática que mide y analiza diferentes genotipos -conjunto de plantas con la misma constitución genética- fue ideada y desarrollada por el equipo liderado por Luis Aguirrezábal, investigador del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

"Un gran resultado de este proyecto -denominado BiotecSojaSur- es el haber sido capaces de construir un robot o plataforma automática para la evaluación masiva de genotipos de soja, respecto de su capacidad de tolerar el déficit hídrico o sequía", dice Castagnaro.

Cada día, el robot recorre simultáneamente 120 macetas con plantas de soja, determina su consumo hídrico para regarlas con la cantidad precisa de agua, y les toma fotografías estereoscópicas para documentar el crecimiento.

"Entre los resultados tecnológicos prácticos, además de los científicos y teóricos, el proyecto conformó un laboratorio virtual no sólo unido por computadora sino en el cual se generó una red de intercambios de personas, recursos e información, que funciona pese a no tener moneda en común y con las restricciones de cada país para el flujo de organismos vivos, por ejemplo", agregó.

Otro logro "es haber identificado en soja nuevos genes que confieren resistencia a la enfermedad de la roya asiática, genes que ahora están en manos de semilleros públicos y privados, lo cual va a permitir reducir la cantidad de agroquímicos", contó.

También se identificaron plantas más tolerantes a otra importante enfermedad: la podredumbre carbonosa.

La plataforma automática funciona en la Unidad Integrada Balcarce, formada por la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).

“Por la originalidad que tiene la plataforma automática, hemos hecho que expertos valoren la capacidad inventiva, por lo cual solicitamos una patente los 14 grupos y estamos en condiciones de venderla a otros países, ya que no tiene elementos demasiado sofisticados que impidan construirla”, contó Castagnaro.

“Incrementamos el valor agregado de un cultivo que es clave para la región, lo cual se traduce en que el Mercosur va a ser no sólo el área mundial que produzca soja, sino que va a dominar esa tecnología al más alto nivel, para también exportarla”, balanceó.

El laboratorio virtual surgió como proyecto en 2007 a través de una convocatoria del Ministerio de Ciencia y Tecnología para la Plataforma Biotecsur, generada por el gobierno argentino a través de una financiación europea para realizarse a través del Mercosur.

La búsqueda de genes nuevos que pudieran ser utilizados para el mejoramiento de la soja tenía como "intención subyacente hacer que las nuevas variedades se defiendan mejor de las enfermedades, se usen menos agroquímicos y hacer que este importante cultivo sea más sostenible económica y energéticamente, y para la salud humana y ambiental".

Del trámite de patentamiento forman parte 14 grupos argentinos, brasileños, paraguayos y uruguayos, entre los cuales hay dos empresas privadas -Nidera e Indear-.

Los grupos públicos pertenecen a la Estación Experimental Agroindustrial Obispo Colombres, el CONICET, las universidades de Buenos Aires y la paraguaya de Asunción, el INTA y los brasileños EMBRAPA y Universidad Federal de Río Grande do Sul.

Además, el Centro Regional de Investigación Agropecuaria y el Instituto de Tecnología Agrícola (INBIO), en Paraguay, la Universidad de la República, el Instituto Clemente Estable y el Instituto de Investigaciones Agrarias (INIA) del Uruguay.

Celia Carbajal - Télam
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